Comerciantes aseguran que las ventas han caído un 60%

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Malestar, incertidumbre y desasosiego son los sentimientos que mostraron los dueños de locales comerciales en Alta Vista, al referirse a la situación económica que enfrenta el país. La escasez y la inflación son los principales problemas que traen como consecuencia la caída estrepitosa de las ventas.

Locatarios de comida y ropa manifestaron su inmensa preocupación por el destino que les espera si el comportamiento de la economía sigue dando cifras negativas, como ha ocurrido los últimos tres meses, sobre todo porque el último trimestre del año es el más esperado por ellos.

Indira Mármol tiene su local de dulces en el centro comercial Ciudad Alta Vista I, desde hace más de un año, y compartió su angustia por el destino de su empresa y la estabilidad económica de su familia. Aseguró que las ventas han caído un 60%, ya que la mayoría de los clientes se abstienen de comprar cualquier dulce por los elevados costos de los mismos.

«Las ventas han caído sorprendentemente, la mayoría de mis clientes no compra por los elevados costos de los dulces, pero lo que ellos no saben es el proceso que debo hacer para conseguir los materiales y hacer las tortas. Por ejemplo, hoy en día, yo compro la harina de trigo a los bachaqueros para no hacer la cola y perder tiempo en un solo artículo. Solamente en la harina gasto mil bolívares, sin contar con los demás materiales. Obviamente, si compro un producto a ese precio debo aumentar lo que vendo y eso es lo que me genera la caída en las ventas».

Mármol indicó que esta situación la obligó a racionar los productos y vender lo que realmente los clientes van a comprar. «No puedo comprar mucha mercancía porque no sé si me va salir, entonces decido preparar lo necesario y si las ventas aumentan decido hacer más. Nada es como antes, cada vez es más complicado conseguir los productos y venderlos».

«UN AÑO DE RETOS»
Los comerciantes han tenido que atravesar caminos difíciles para poder vender su mercancía. El descontento social y la preocupación por la escasez han obligado a los venezolanos a desviar las compras en los productos necesarios para la familia: los alimentos.

Ropa, calzado, celulares y accesorios son artículos que han registrado pérdidas dada la crisis económica, forzando así a los clientes a buscar otras alternativas para poder subsistir.

María Ramírez, residente de la urbanización Los Mangos, en Puerto Ordaz, manifestó la situación que ha vivido en los últimos meses y cómo la inflación la obligó a darle un vuelco a las prioridades de su familia.

«Es un año, indiscutiblemente, muy difícil para todos. Los venezolanos estamos pasando por una situación que jamás nos imaginamos que íbamos a pasar. Si voy mucho más atrás, hace 10 años, los trabajadores estábamos pendientes de que llegara diciembre para comprar ropa, pintar la casa, regalarles a nuestros hijos lo que quisieran y hasta tomarnos nuestras cervecitas mientras esperábamos la llegada del año nuevo. Hoy en día, la situación es totalmente diferente, ya no estamos preocupados por comprar ropa o regalarle a nuestros hijos, estamos pendientes de comprar comida, estar atentos a una cola para poder obtener un kilo de azúcar o uno de Harina Pan».

Con base en las declaraciones de Ramírez, se hace evidente la situación y el sentimiento de la gente, pues la misma historia se repite en gran parte de los guayaneses, ese palpitar que proyecta un gran deterioro en la calidad de vida de los venezolanos. Los precios alarmantes que se muestran en las vitrinas de los comercios alejan mucho más la posibilidad de que un cliente compre algún producto.

Albismary Sierra es comerciante, mira con tristeza la situación del país, trabaja para sobrevivir del huracán económico que inevitablemente afecta a su familia y su entorno. «La crisis económica está desde hace dos años, pero en los últimos tres meses se ha radicado, es muy evidente el deterioro de la economía, de las calidades de vida y la escasez de los productos. Por ejemplo, yo tengo este negocio de venta de helados y es muy difícil mantenerlo levantado en medio de este huracán económico que golpea fuertemente el bolsillo de los comerciantes. Antes hacía desde 3 mil hasta 5 mil bolívares diarios, ahora no llego ni siquiera a los mil bolívares. Esta situación causa alarma, preocupación a los venezolanos».

PRECIOS PARA LLORAR
Los altos costos de la ropa en la actualidad hacen que muchos venezolanos mantengan la palabra «futuro próspero» aislada de sus vidas. Es casi imposible que, con un sueldo mínimo, puedan comprar un pantalón que oscila entre los 10 mil y los 40 mil bolívares. Una camisa de 7 mil hasta 20 mil bolívares se consigue y los zapatos desde 30 mil hasta 100 mil. Estos precios generan una inmensa preocupación a la hora de comprar la ropa de diciembre, pero también al pensar cómo hacer para sobrevivir.