Comida cara y escasa (y II)

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Por otra parte la distorsión cambiaria afecta negativamente al sector agroalimentario, para desventaja de productores y consumidores. En el caso de los productores además de la competencia desleal de la importaciones al cambio Cencoex, se añade la fijación de precios controlados iguales para la producción nacional que la importada y a pesar de sus diferentes estructuras de costos y la enorme ventaja de márgenes que entonces logran los productos importados y los importadores. Para los consumidores, esto se traduce que elevados precios al detal estén controlados o no, que no se compaginan con los bajos costos subsidiados de importación ni de los mayores no reconocidos de la producción nacional.

En estas condiciones la comida del venezolano no mejora aun manteniendo las agroimportaciones al cambio de 6,30 Bs./US$. Las políticas de controles y de puertos fracasaron para alimentar el país y no deben continuar. Por insistir en ellas, en Venezuela cada día la comida es más cara y escasa. Así la inflación de alimentos seguirá en tres dígitos como en 2014, sin incluir el impacto del aumento que amenazan de la gasolina.

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