Comienzo del siglo XXI 09-10

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Hace unos días, y por una semana, este planeta nuestro transmitió la sensación de uno vivo, si bien en líquido amniótico al menos con esperanzas de poner fin a un largo embarazo. La expresión de Gramsci sobre ese interregno llamado crisis en que un mundo se muere y otro no termina de nacer, tuvo quizás una ruptura de fuente.

El Papa Francisco con su viaje de planteamientos estupendos para ira de la derecha extrema que nace en Venezuela con ímpetu para llamarlo comunista en las redes, acatando a Julián Marías cuando dice de Internet como el primer organizador de la imbecilidad. O los encuentros entre Putin y Obama sobre Siria, un renacer del zar agazapado ante la vacilación del segundo al frenarse sobre El Assad, más el encuentro con Raúl Castro luego de que este pronunciara un discurso exacto al que hubiese pronunciado antes del deshielo con Estados Unidos. Y, finalmente, los 70 años de la ONU, con Cumbre sobre Desarrollo Sostenible para reemplazar a los llamados objetivos del milenio, sentenciando que al planeta no le queda más remedio que cambiar para el 2030.

 

No agregamos el anuncio de la NASA sobre agua en Marte, no sólo para no molestar a nuestras ciudades y pueblos que carecen de ella, sino para no tratar de darle una respuesta a Stephen Hawking, quien una vez más ha asegurado que la única posibilidad de sobrevivencia de los humanos es encontrarse una nueva casa luego de la respectiva mudanza.

 

Las migraciones son el adelanto previsible de una Europa multirracial y multicultural, sin importar la causa específica, pues de todas maneras se hubiesen producido. No sólo empujan las guerras o el fanatismo religioso, también el hambre y el deseo de ese efímero llamado futuro.

 

Ruptura de fuente o no, uno podría atreverse a aseverar que estos días comenzó el siglo XXI, con 15 años de retardo, lo que para nada significa de manera tajante esté próximo un alumbramiento. Lo que se ve es el largo camino de la reordenación, una que va desde las anquilosadas organizaciones internacionales hasta el criterio egoísta del hombre.

 

Mientras, aquí, un país enfermo de gravedad espera en camilla su entrada a quirófano el 6D, fecha en que se multiplicarán los anestesistas. Duermevela mientras el mundo rompe fuente.

tlopezmelendez@cantv.net