Cuando ingresé a CVG Alcasa

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Fue el 25 de enero del año 1995 cuando ya de 33 años tuve la oportunidad de ser un trabajador más de una empresa básica del Estado. Desde esa fecha la empresa Alcasa y su organización me dio la oportunidad de formar parte de una nómina de 1800 trabajadores. Esa fue mi gran oportunidad de progresar, para poder darle un techo a mi familia, levantarla y educarla; me dieron ingreso sin tener que pertenecer al partido político de turno, solo me pidieron ser albañil refractario.

Tener un trabajo en Alcasa, fue el mejor regalo para mi familia. Era tener un seguro de HCM que les garantizaba la plena atención médica, además de juguetes para mis hijos y utilidades para vestirlos en diciembre, pintar y adornar la casa y hasta para ayudar a la familia alcanzaba la plata a pesar de ser obrero. Ya al entrar el mes de noviembre para los trabajadores del Grupo CVG, llegaba la alegría decembrina, el olor del guiso de las hallacas y de la pintura fresca, la alegría de salir a comprar la ropa en familia y los adornos navideños.

Alcasa realmente fue una gran madre para sus trabajadores, era la garantía de calidad de vida de muchos hogares y los más importantes para todos era tener la garantía de salir jubilado o pensionado.

No puedo evitar acongojarme al retrotraer recuerdos para escribir este mensaje y sé que usted que me lee y fue trabajador de Alcasa o de cualquier otra empresa y que al igual que yo valoro su trabajo, no puede evitar acongojarse al recordar aquellos gratos momentos vividos en nuestras áreas de trabajo, con nuestros compañeros que se convirtieron en parte de nuestras familias, sin que nos dividiera el hecho de pertenecer a un partido político.

Es imposible olvidar los momentos de cambios de guardia en los portones abarrotados de trabajadores, las tantas unidades de transporte y buoneros que también hacían de esos portones sus plazas de trabajo. Desde el más pequeño hasta el más grande para mí en la planta tenían un gran valor…. Presidentes como Óscar Dan, Dixon Rosillon, José Ignacio Hecheverria…. Gerentes Como Óscar Gonzalez, Alquimedes Miranda, Omar Escobar, Delys Franco, José Valor, Linkar Fermín, Ana Teppa, Lunin Villa, María Mendoza, El Chino José Rojas, Gustavo Marquez, Henry Garcia, José Leiva… Jefes como el excelentísimo Amador Rejón, Elsi Manríquez, Migdalis Seijas, Julián González, Cenni Guzmán, Mirna Chirinos, Ana Malave, El Dr Gutiérrez, Juan Franco, Ruth Ron, Coromoto Valor… Así como jamás podré olvidar al hombre del Sombrero de Aluminio, quien fue para mí el trabajador más sencillo de Alcasa, muy apegado a su trabajo y cumplidor de los valores alcasianos, igualmente pienso que Amador Rejón represento la disciplina que jamás debimos perder en Alcasa, debido a la llegada del asalto a las gerencia, el irrespeto a la antigüedad y a los planes de carrera, producto de la anarquía que llegó a Alcasa con el Control Obrero, que marcó el principio del fin de la pionera del Aluminio.

Nombrar personas tan nobles como el hombre del Sombrero de Aluminio, es verlo en el portón de Alcasa con sus herramientas de trabajo, una carretilla, un rastrillo, una escoba y una pala y sin ayudantes; pero jamás volvió a verse tan limpio el portón de Alcasa como en los tiempos del hombre del Sombrero de Aluminio.

Para mí el hecho de poder contar con un empleo en Alcasa, sera para siempre mi mejor regalo que he recibido, el 22 de Enero de 1995 cuando me llamaron a hacer los exámenes médicos, cuando cumplia 33 años.

Pude vivir parte de los mejores momentos de Alcasa y quiero a través de este medio recordarlos y con la ayuda de mis compañeros que seguro me enviarán mensajes de sus anécdotas vividas, le daremos vida y sentido a lo que para mucho fue Alcasa, la inolvidable historia de nuestras vidas en las buenas y hoy en las malas; porque claro que tendremos que contar y buscar ¿En que fallamos? ¿Cuáles fueron nuestros  errores? ¿Donde perdimos el norte? Y  ¿Quiénes son los responsables? Todo dicho sin capuchas y aprovechando la ayuda de las redes sociales.

Henry Arias