De 14 disparos acribillaron a un latonero

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Freddy Montoya, de 31 años, fue ultimado ayer en horas de la tarde por un sujeto que sin mediar palabras le propinó más de 14 impactos de bala en la cabeza y en el resto del cuerpo. El hecho ocurrió en horas de la tarde, cuando los vecinos de la urbanización Orinoco, en Puerto Ordaz, se encontraban almorzando.

«Yo escuché los tiros, no sé por qué lo mataron, lo único que hice fue correr como lo hicieron la mayoría de mis vecinos, tú sabes que en esas situaciones uno no anda investigando los orígenes de los asesinatos, más bien lo que se hace es resguardarse para evitar que una de las balas, Dios no lo quiera, le alcance a uno. Siempre lo conocí y me pareció un muchacho tranquilo, nunca lo vi en malos pasos», expresaron los testigos.

La víctima conducía un vehículo Chevrolet Corsa, con placa DCB92X, cuando se estacionó frente al colegio Fe y Alegría de la urbanización Orinoco a comprar un pollo asado, sin esperar que apareciera este sujeto con intenciones de asesinarlo.

Según versiones de los presentes, cuando se bajó del carro un sujeto pasó y le propinó más de 14 tiros que quedaron alojados en la cabeza y en el resto del cuerpo. Su hermano, quien decidió no revelar su identidad, aseguró que Montoya vivía con su mamá y padrastro, tenía dos hijas y estaba casado.

«Él era un muchacho tranquilo, se dedicaba a su trabajo de latonería y pintura en la avenida Atlántico de Puerto Ordaz, vivía en la calle principal de Castillito con su madre, padrastro y su esposa. Nunca le conocimos enemigos que pudieran asesinarlo de esa manera», aseveró.

Aunque las investigaciones del hecho están bajo la responsabilidad de los funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), se presume que por la arremetida y el exceso de disparos que recibió el occiso, el asesinato puede estar relacionado a un ajuste de cuentas.