De adentro hacia afuera (y II)

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Hacer el desarrollo es un trabajo delicado y milimétrico, cargado de azar, donde surgen enemigos internos y externos. Venezuela es rica en recursos naturales y los «otros países» necesitan de nuestras fortunas para ganarnos la batalla. Un inventario de requerimientos para el desarrollo seria: Una educación centrada en el trabajo, una comunicación que aúpe conocimientos técnicos y valores, una seguridad y defensa integral que rescate el país del hampa y de los pranes y gestión (sinónimo de gerencia y gobernabilidad) que permite poner en el timón de este barco a personas con conocimientos técnicos, moral y capacidad para hacerlo bien y responderle al pueblo.

Finalmente, y esta es clave del desarrollo, se necesita un pueblo (comunidad organizada, poder popular, como les guste llamarse) para responderse a sí mismo sobre su vida, comprometidos con su futuro y su trabajo, que no esperen que otros les regalen o les hagan. Sólo un pueblo dueño de su propio destino sabrá exigirle a sus dirigentes. Ésta es la base del desarrollo endógeno, contar con gente que pueda querer a Venezuela. Hay que replantearse la vida en Venezuela y salir de la puerilidad del «adentro hacia afuera» que únicamente condujo a la quimera del desarrollo endógeno.