Delincuentes secuestraron y “ruletearon” a taxista

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Los delincuentes aprovechan la vulnerabilidad de los taxistas para cometer sus fechorías. El modus operandi es el mismo; en cierto punto de la ciudad esperan a su presa, luego de seleccionarla le piden una «carrerita» hasta algún punto de la ciudad y es precisamente en ese momento cuando de la nada aparecen sujetos armados que abordan el vehículo.

En otros casos, al observar que han recorrido cierta distancia, los delincuentes obligan al taxista a pararse en algún punto desolado de la ciudad, donde lo despojan de sus pertenencias y golpean.

LO «PASEARON»

Este miércoles un hombre salió desde muy temprano de su vivienda para trabajar en uno de los oficios que se ha convertido en el más peligroso de la ciudad… el de ser taxista. A pesar de la inseguridad, se armó de valor y se enrumbó a la calle.

Aproximadamente a las 2:00 p. m. cuando transitaba a la altura del mercado de San Félix, el profesional del volante observó que un adolescente le sacaba la mano, por lo que procedió a detenerse. «Mi pana, necesito una carrera para la licorería que está en la avenida Manuel Piar». El hombre aceptó y en cuestión de segundos dos sujetos más ingresaron al vehículo Hyundai, modelo Elantra.

La intención del trío de delincuentes era hacerse con el carro de la víctima para perpetuar posteriormente un robo, por lo que al llegar a la licorería el copiloto sacó un arma de fuego y amenazó de muerte al taxista, a quien obligó a bajarse del carro, para ser maniatado y encerrado en el baúl del vehículo.

ROBARON A VARIOS

«Quédate quieto que vamos pa’ un beta», comentaba en tono amenazante uno de los delincuentes mientras maniataban al taxista. Uno de los malhechores tomó el puesto de chofer, el otro de copiloto y el tercero se pasó a la parte de atrás del vehículo para mantener escondida a la víctima.

Los delincuentes tenían su plan orquestado, el cual consistía en utilizar el carro para empezar a robar a cuanto transeúnte se encontraran en la vía.

ESTABAN NEGOCIANDO EL CARRO

Después de cometer los robos, los malhechores empezaron a discutir entre ellos lo que harían con el taxista. «¿Será que lo matamos?», comentaba uno de los ladrones, mientras le colocaba el arma de fuego al taxista en el estómago. Pocos minutos después, uno de ellos, el copiloto, empezó a llamar a sus contactos para negociar el vehículo ya que no lo necesitaban más.

Cuando iban por la avenida Libertador, el conductor, quien iba a exceso de velocidad, perdió el control e impactó contra un poste de alumbrado público. Testigos y curiosos se acercaron a la escena para corroborar que no hubiera heridos de gravedad, sin imaginar que se trataba de un secuestro.

INTENTO DE HUIDA

Al observar que un gran número de personas se acercaba al sitio del hecho, los criminales emprendieron la huida del sitio sin percatarse que cerca de ahí se encontraba una patrulla de la Policial Municipal de Chirica, que había sido alertada vía 1-7-1 sobre lo ocurrido. Los tres sujetos se escondieron en casas cercanas y su búsqueda se dio a pie. Uno de ellos fue capturado gracias a las denuncias de los vecinos, quien resultó ser un adolescente de 17 años. A este le incautaron un arma de fuego tipo escopetín, calibre 44, junto a nueve balas calibre 44 mm.

LO DELATÓ

El adolescente delató a uno de los dos delincuentes que había escapado. Aportó la dirección exacta de la vivienda del malhechor, asegurando que está ubicada en la calle Libertad del sector San José de Chirica. Los efectivos policiales fueron hasta el sitio logrando avista al delincuente, quien quedó aprehendido de forma inmediata.