Descifrado de caja negra del avión de Germanwings revela sinisestros detalles

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El pasado martes, un avión de la línea aérea alemana Germanwings se estrelló en los Alpes, dejando muy pocas hipótesis sobre lo que podría haber ocasionado tan fatal accidente. Días de búsqueda y trabajo fueron necesarios para encontrar y descifrar el contenido de una de las cajas negras del vehículo, la que graba las conversaciones y sonidos dentro de la cabina.

Brice Robin, fiscal encargado de investigar el caso, emitió una rueda de prensa el día miércoles, donde dio a conocer los detalles sobre el suceso.

Las grabaciones indican, según este, que los últimos 30 minutos de vuelo transcurrían con normalidad, incluso piloto y copiloto conversaban de una manera «cortés». Hasta que quien pilotaba el avión decide pedir permiso para ir al baño, dejando al copiloto a cargo de este.

Hasta ese momento la grabación no revela algo más relevante, sino hasta 10 minutos antes de la colisión, cuando el piloto intenta regresar a la cabina y toca la puerta como señal de aviso, a lo que el copiloto no contesta. La intensidad de los golpes fue ascendiendo, al punto que el sonido revela que el hombre quería derribar la puerta, sin conseguirlo.

El copiloto por su parte, aun dentro de la cabina, no emitía palabra alguna, solo se escuchaba su respiración acelerada. Y según declaraciones de Brice Robin, en esos momentos, el encargado de pilotear la nave manipuló «voluntariamente» un botón para accionar el descenso del aparato, una acción que sólo puede ser de manera voluntaria y para «destruir el avión».

Los últimos diez minutos de grabación fueron cruciales para la investigación, pues permitieron llegar a la hipótesis de que fue el copiloto quien voluntariamente estrelló el avión, por razones que aún se desconocen.

El responsable de la Agencia de Seguridad Aérea de Francia (BEA), Remy Jouty ya había afirmado el pasado miércoles durante la rueda de prensa que la trayectoria de descenso del vuelo de Germanwings antes de estrellarse en los Alpes era «poco compatible con un avión controlado por pilotos, salvo que ellos lo quisieran estrellar contra la montaña»

El copiloto identificado como Andreas Lubitz, de 28 años, natural de Alemania, no estaba identificado como terrorista, por lo que se siguen investigando las razones que lo pudieron haber llevado a tomar la fatal decisión.

 

Con información de ABC Y BBC