Detienen a tres adolescentes por horrible asesinato de un joven de 13 años en Japón

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La policía japonesa detuvo el viernes a tres adolescentes sospechosos del abyecto crimen de un joven de 13 años, el pasado fin de semana en las afueras de Tokio, informaron los medios de prensa locales.

La muerte sórdida de ese adolescente, que apareció parcialmente degollado, tiene en vilo a los japoneses desde hace varias semanas.

El cuerpo golpeado y rajado del joven Ryota Uemura fue descubierto el 20 de enero cerca de un río en Kawasaki, una ciudad residencial limítrofe con Tokio.

Los adolescentes detenidos habían sido captados por una cámara de vigilancia. En las imágenes se veía que acompañaban al pequeño Uemura cuando se dirigía hacia el lugar del crimen y que luego regresaban sin él.

La policía analiza también los mensajes que envió a través de la aplicación Line (equivalente de WhatsApp) Ryota Uemura.

Desde noviembre frecuentaba al parecer un grupo de estudiantes que le habrían golpeado el mes pasado tras negarse a robar para ellos. En Line llegó a escribir: “llegado el caso, me van a matar”.

Desde enero no había vuelto al colegio y los profesores intentaron en cinco ocasiones contactar con la familia para comentarle la actitud del joven que había llegado relativamente hacía poco tiempo a Kawasaki, tras pasar la infancia en la provincia rural de Shimane (suroeste).

El primer ministro, Shinzo Abe, lamentó el viernes que “no se haya podido impedir este tipo de cosa” y prometió que el gobierno estudiará adoptar medidas para mejorar la cooperación entre los centros escolares, las instancias de ayuda familiar y la policía.

Aunque los índices de delincuencia infantil siguen cayendo en Japón y son inferiores a los de otros países ricos, el país suele verse sacudido por crímenes atroces cometidos por menores.

Hace un mes, una estudiante fue reconocida culpable de la muerte a hachazos de una mujer de 77 años, y justificó su gesto por el “simple deseo de matar a alguien”.

El mismo día colgó un mensaje en Twitter que decía: “Ya lo he hecho”.

La actitud de esta joven recuerda un caso ocurrido en julio pasado. Una estudiante de 15 años mató y despedazó a una compañera de clase, a la que había golpeado en la cabeza con un objeto contundente, antes de estrangularla. También se adjudicó la autoría del crimen en internet.