Diplomacia (I)

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La reunión de la OEA sobre el «caso» venezolano en alguna medida reivindica a esa alicaída organización, agotamiento que no le es propio sino consustancial a la prácticamente totalidad de las organizaciones multinacionales, por la sencilla razón de no haber tenido la capacidad de adecuarse a las exigencias del siglo XXI.

En primer lugar se habló en otro tono, uno de advertencia sobre resolución de conflictos entre sus miembros, como se dejó claro que no se puede empantanar la inminente Cumbre de las Américas, una de excepcional importancia, donde se verá a Estados Unidos y Cuba sentados juntos todos los países del continente, por un problema bilateral.

Las tendencias políticas de un período jamás podrán sustituir al organismo que nos agrupa a todos. La primera observación del nuevo Secretario General apuntó a la modernización de la OEA, lo que me hace releer todas las consideraciones sobre adecuación de la ONU muy bien recogidas en un documento firmado por Ban Ki-moon.