Dos “babalawos” a juicio por violación sexual de una creyente que le practicaban un rito

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Familiares de una adolescente de 17 años  residenciada en la ciudad de Caracas denunciaron que la joven fue abusada sexualmente por dos sujetos, mientras practicaban una ceremonia mágico religiosa afrocubana conocida como “Palero”, para despojarla de una brujería que le afectaba.

El hecho ocurrió en la  barriada de Pinto Salinas detrás de la plaza Andrés Bello, avenida Andrés Bello, vía urbanización Simón Rodríguez cuando dos hombres que se hacían llamar “babalawos”, dentro del ritual, con velones, ron  y tabacos obligaron a la víctima a ingerir una bebida embriagante y a desnudarse para efectuar un supuesto desprendimiento del mal que la aquejaba.

En ese momento de letargo e hipnosis de la víctima, se aprovecharon para atentar contra su integridad física.

Los brujos sexuales fueron identificados como Marvin Alexander Petit y Harri José Veitias Cedeño quienes se encuentran detenidos por el delito sobre el que pesan entre ocho y catorce años de prisión.

Una vez enterados, los padres de la víctima los denunciaron ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc), de la subdelegación municipal de la urbanización Simón  Rodríguez, localizada al noreste de la ciudad de Caracas.

Los Paleros

El palo monte, también llamado “regla de palo monte”, “regla conga”, o simplemente “brujería”, es una práctica religiosa cubana de matriz cultural y lingüística mayoritariamente bantú (Cabrera, 1954; Fuentes & Schwegler, 2005). Su cosmología reposa sobre la existencia, por una parte, de un dios supremo Nzambi y, por otra, de entidades como los ndokis — fuerzas consideradas como negativas — y los nkisis — fuerzas naturales que llevan nombres propios. Sin embargo, a diario, el practicante de palo monte trabaja básicamente a través de la manipulación de muertos y de materiales de la naturaleza insertados en un objeto llamado nganga o “prenda”. Armando Gruber