Dos delincuentes abatidos al enfrentarse a la PEB

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Las ráfagas de disparos rompieron el silencio del día entre los habitantes del sector La Unidad en San Félix, luego que dos sujetos se fajaron a tiros con funcionarios adscritos al Centro de Coordinación Policial Simón Bolívar.

A las 8:40 minutos de la mañana de este jueves, tres hombres armados ingresaron a una residencia localizada en la carrera 6B de la zona, con el firme propósito de amedrentar con armas de alto calibre a una familia, y bajo amenazas de muerte pretendieron cargar con un televisor plasma, un vehículo Chevrolet Optra y demás objetos de valor.

Sin embargo, la acción de los verdugos no pasó desapercibida, pues cercanos a la residencia en donde se desarrolló el suceso, percibieron que en el hogar de la humilde familia algo extraño venía ocurriendo. Por ello decidieron alertar a los funcionarios de la policía, quienes en menos de cinco minutos hicieron presencia en la zona.

 

ENFRENTADOS
Al arribo de la comisión policial, los uniformados de azul ingresaron a la casa y encontraron a tres sujetos, quienes al poner resistencia a la autoridad, resultaron abatidos.

El par de delincuentes quedó identificado como José Daniel González, de 20 años, quien fue alcanzado por dos disparos, mientras que Edwin Indriago Márquez (22) recibió tres balazos.

En el intercambio de fuego, los malhechores se llevaron la peor parte, pues recibieron varias detonaciones que ameritó su traslado al hospital Raúl Leoni de Guaiparo, lugar donde fallecieron pese a los intentos de los galenos por salvarles la vida.
No menos de 30 minutos permanecieron los azotes en el interior de la vivienda, tiempo en el cual tuvieron tiempo de amarrar a dos de sus víctimas y malograr en la cabeza al propietario del inmueble.

TESTIMONIO
De acuerdo al testimonio de una de las hijas de las víctimas, pasadas las 8.30 de la mañana, tres sujetos ingresaron a su hogar, mientras ella se preparaba para tomar un baño en la planta alta de la vivienda.

Narró que, tras amarrar con una correa a su progenitora, a su papa y a un hermano en el fondo de la planta baja de la casa, les exigían la entrega de las llaves del carro, al mismo tiempo que preguntaban por el paradero del «gordito», esposo de una de las víctimas