Ecoanalítica: Banca venezolana a las puertas de una recesión

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Caracas.– La firma Ecoanalítica, en su informe mensual, asegura que «toda fiesta tiene su final y el sector financiero no es inmune a la crisis que nos golpea».


Tras años de crecimiento, incluso este año en curso signado por una fuerte crisis económica, la banca venezolana estaría a las puertas de una recesión.

Ecoanalítica sostiene su previsión en que si bien la cartera de créditos ha aumentado de forma nominal, el escenario cambia cuando se le suma la inflación.
Según la Sudeban, en términos netos, la cartera de créditos en agosto pasado se ubicó en Bs. 1.894.221 millones, lo que representa un crecimiento de Bs. 135.331 millones (7,69%), mientras que desde diciembre 2014 se ha incrementado 63,29%.

La historia cambia
La banca venezolana vivió un momento estelar en los últimos años al convertirse en la actividad económica con mayor tasa de crecimiento. Las entidades bancarias aprovecharon la expansión de la economía nacional y lograron reducir su ritmo de morosidad y aumentar sus ganancias.

«Uno de los indicadores fundamentales que permiten evaluar el estado de salud o el desempeño de la banca es la cartera de créditos, que ha presentado un incremento constante en términos nominales, lo que ha generado un importante crecimiento del sector en años recientes, incluso en 2015, durante la peor crisis económica que ha experimentado el país en los últimos 25 años. No obstante, al incluir la inflación en el análisis la historia cambia. Deflactando con el IPC se observa una contracción de la cartera de créditos de 24,2% en lo que va de 2015 y una caída interanual que alcanza 20,5% entre julio de 2014 y julio de 2015», explica el texto de la firma económica.

Afirma que «esto es solo la punta del iceberg y su implicación directa es que está llegando un punto donde la banca no está en la posibilidad de realizar los préstamos que la economía venezolana necesita para su funcionamiento».

Efecto dominó
El economista Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, agrega que «en términos reales los préstamos están cayendo, algo lógico cuando hay una recesión económica tan fuerte como la que estamos viviendo».

Oliveros señaló que «la actividad crediticia tiene impacto en el crecimiento pues permite, en parte, impulsar las actividades del sector empresarial y sostener el consumo.
En Venezuela, la banca venezolana ha salido beneficiada en los últimos años, pues se han generado excedente de liquidez en bolívares (debido al control de cambio) que le han permitido expandir sus actividades. De hecho, desde que llegó Chávez al poder y a pesar de múltiples regulaciones, ha duplicado su tamaño dentro de la economía».

Sin embargo, el director de Ecoanalítica, acotó que «desde mediado de 2012, cuando comenzó un nuevo ciclo de aceleración inflacionaria que en este momento nos tiene en la antesala de la hiperinflación, los indicadores de la banca empiezan a mostrar signos de deterioro junto con otros factores (distorsiones regulatorias y la presencia de la banca pública). Eso hace que su contribución al crecimiento va a desaparecer y profundizará la recesión».

«De entrar Venezuela en un ciclo hiperinflacionario, la banca será uno de los sectores más afectados y es un tema que debe verse con sumo cuidado», advirtió Oliveros.

Vienen fusiones
El director de Econométrica, Ángel García Banchs, fue más allá y sostiene que «en un contexto de unificación cambiaria los bancos pequeños no podrán mantenerse y habrán fusiones».

Asimismo prevé, en el escenario de unificación cambiaría, que las tasas de interés de las tarjetas de crédito «se van a más que duplicar probablemente» y habrá un racionamiento del crédito que otorgará la banca. Agencias

Tarjetas de crédito
El informe más reciente de la firma BancTrust, asegura que empresas privadas y personas naturales usan más a menudo los créditos de la banca privada para combatir los altos índices de inflación, debido en gran parte la «explosión de liquidez monetaria masiva y las tasas inflacionarias», lo que ha generado un fuerte impacto en los préstamos comerciales a través de tarjetas de créditos.

«Muchos privados usan como estrategia de cobertura este tipo de créditos –sean comerciales o no– con el fin de comprar dólares en el mercado paralelo para importar materia primea, bienes finales o para protegerse ellos mismos de la inflación de tres dígitos», destaca el documento.

La situación actual, definida como un «boom crediticio» es considerada por BancTrust como contraproducente para el sector productivo, en parte por las regulaciones, detalla la nota. «No creemos que el crédito ayude a disparar o a mejorar el comportamiento del sector no petrolero».

Agregan que «las instituciones bancarias deben ser cuidadosas en la selección de los prestatarios en el mediano y largo plazo».