EDITORIAL: Rescatemos el Espíritu del Correo del Orinoco

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Cuando vemos la muerte lenta pero inexorable de la prensa libre venezolana; cuando apreciamos con lógica indignación y rebosante impotencia, la premeditación que envuelve tal proceso; cuando el alma de la libertad y del derecho humano a la libre expresión del pensamiento y a la información veraz y oportuna, sufre los embates de la degradación moral y política, no queda otra cosa que exclamar a los cuatro vientos: “Rescatemos el espíritu del Correo del Orinoco”.

Simón Bolívar, poseído como fue por el espíritu de la libertad, entendió el rol de la prensa en esa epopeya gigantesca que vio su comienzo en San Félix, con el genio  guerrero de Manuel Piar y cerró su etapa con la libertad de los pueblos de la América española en Junín, en 1824. Ese espíritu impregnó el nacimiento del Correo del Orinoco, el 27 de junio de 1818, en la vieja Angostura y hoy nos convoca, transcurridos 200 años de vida republicana

Es así, porque el derecho a la comunicación pertenece al grupo de derechos humanos primigenios y orgánicos, sacramentales y universales, como aquel sin cuyo pleno disfrute, se vería un ente racional, pensante y equilibrado, pero impedido de acceder a la dinámica social y a la civilidad.

Guayana es la cuna del periodismo libre venezolano y hemisférico, por obra y gracia del Correo del Orinoco. Tremendo legado histórico, inspirador de compromisos insalvables para reescribir epopeyas de libertad y de reconstrucción nacional, en estos tiempos de inéditas dificultades y de retos generacionales en los que nadie queda excluido.

Por eso, se impone rescatar el espíritu del Correo del Orinoco, mediante una tarea colectiva, de todos, sin distingos de colores, credos y condición social. Nos estamos quedando sin medios de comunicación social. Sin periódicos, sin televisoras, sin estaciones de radio, sin recursos comunicacionales para conocer nuestra realidad contemporánea con objetividad. Eso es lo peor que le puede ocurrir a un país, que ve desaparecer también sus instrumentos productivos. Sus industrias emblemáticas., sus estructuras empleadoras y dinamizadoras de la economía. Vamos avanzando hacia un país fantasma, sumido en el oscuro tremedal del abandono, de la decidía, de la inanición, de un extenuante estrés social.

Rescatar el espíritu del Correo del Orinoco, es un mandato de conciencia, de racionalidad, de lógica, de sentido común venezolano.