EDITORIAL: Sin electricidad no somos nada

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Consecuentes con nuestra línea editorial, hemos insistido por más de 15 años, que sin electricidad no son viables los grandes complejos productivos de nuestra amada región y en consecuencia, la fuente primaria del desarrollo, progreso y bienestar que anhelamos y que merecemos, se ve criminal y dramáticamente mutilada y condenada a su más abyecta desaparición.

Frente a esa estresante e insospechada situación nos encontramos hoy día, a raíz de un proceso de deterioro de nuestro aparato productivo, que en el transcurso de dos décadas ha recalado en todos los rincones de ese andamiaje industrial montado por la democracia, acogiéndose al dictado motivacional e inspirador lanzado por ese insigne venezolano que fue el Dr. Arturo Uslar Pietri sobre “la siembra del petróleo”, llevándolo sorprendentemente a un estado de ruina total e indignante, frente al cual vale la pena un estudio sociológico, sociopolítico y sociocultural, si debemos ser sinceros, mirándonos en el espejo de la autocrítica.

El pasado 7 de marzo ocurrió el reventón de este proceso suicida, de destruirnos nosotros mismos a través de la irresponsabilidad, la corrupción, la ineptitud, la inercia, la anarquía, el clientelismo y la ignorancia, entre otras desviaciones sociales y decimos suicida, porque elegimos democráticamente a los verdugos de nuestro futuroy a los demoledores de los medios de producción, públicos y privados,en medio de una demencial entrega al conformismo timorato, cómplice en muchos casos y acomplejado en otros. Ojalá esta larga y dura lección, nos sirva para levantar el rostro y mirar hacia adelante con mente fresca y voluntad firme y ardiente, mirada puesta en la enorme tarea de reconstrucción que tenemos por delante, en lo social, económico, político, estructural y sistémico.

Sin electricidad, no son viables los grandes complejos industriales y multiproductivos de Guayana, que dieron forma a mediados del siglo pasado a lo que fue un gran polo de desarrollo nacional y latinoamericano, por lo que ya sabemos en torno a qué elemento estratégico gira nuestra prioridad para la recuperación y el avance económico y social: el rescate del Sistema Eléctrico Nacional centralizado en el complejo hidroeléctrico del Caroní.

No debemos olvidar nunca que, con una clara visión de región y de país, mediante una escrupulosa planificación, comenzaron a nacer gracias a Guri y Macagua inicialmente, las empresas básicas de Guayana (con Ferrominera Orinoco como noble e inspiradora pionera, la siderúrgica productora de acero, las reductoras de aluminio, las briqueteras y un vigoroso complejo metalmecánico que causaba grata impresión en América Latina), todas soportadas en ese enorme potencial hidroeléctrico.

Sabemos por reiterados señalamientos de  los expertos en la materia eléctrica, reunidos en eficiente y preocupado equipo técnico en el CIV-Ciudad Guayana, que el sistema del Caroní, conformado por Guri, Macagua y Caruachi (Tocoma sigue en espera a pesar de cuantiosos recursos invertidos)  tiene capacidad nominal para generar 14.600 MW y puede enviar al centro del país a través del Sistema Interconectado Nacional (SIN)8.500 MW máximo, pero según sustrabajadores, esta generación se ha venido a pique paulatinamente, afectando a todos, incluidas las industrias básicas, que fueron el motivo esencial de su creación y ahora están inactivas por la crisis eléctrica.

Sin electricidad no somos nada y estamos condenados a una vida miserable y sin futuro. Que esa realidad, nos haga ver la magnitud y seriedad de nuestro desafío y compromiso, individual y colectivo y la naturaleza del daño causado a la región y al país para que nunca más se repita. EL DIARIO DE GUAYANA