El bachaqueo de cuello blanco

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«No se consigue harina, arroz, azúcar, papel higiénico… ni café, chica. Y cómo haces, la gente necesita comer y tú necesitas plata y sobretodo aquí en Puerto Ordaz donde la vida es tan cara. Lo único que queda es bachaquear», reveló Nancy Gutiérrez mientras negociaba medio kilo de café, recién comprado, a 700 bolívares.

Cada día las colas en los supermercados o abastos de la ciudad son más largas, a pesar de las medidas que han tomado colocando capta huellas y definiendo los días de compra por el terminal del número de la cédula de identidad. Sin embargo, algunos consumidores alegan que no hay nada de justicia en ello, ya que si «sacan el día que no le toque, cómo se hace».

Dado a «esta injusticia» es que muchos trabajadores han optado por comprarle a los revendedores o «bachaqueros de cuello blanco».
«Tú los ves, llegan calladitos y te dicen: mira tengo harina de trigo pero a 150 bolos. Y la verdad, no tienes opción, es preferible para ti pagar 150 a perder tu trabajo, porque la empresa privada no da permiso para hacer cola, a diferencia de las del Estado», explicó Karlenys Zurita.

EL RESUELVE

Muchos guayaneses respaldan esta actividad informal con el hecho de que ganan salario mínimo, y este no alcanza para cubrir los gastos básicos de la familia venezolana, y menos si se vive «en la ciudad más cara de Venezuela». En el 2014 Ciudad Guayana se ubicó en el segundo lugar de la ciudades más costosas del país según el informe presentado por el Banco Central de Venezuela (BCV) sobre el análisis del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) en las urbes con mayor densidad poblacional.

«¿Cómo hacemos? Yo gano salario mínimo y con eso no me alcanza. Yo tengo dos hijos, y aunque mi esposo gana un poco más eso no alcanza. Entonces, cuando tengo la oportunidad de comprar lo hago y así me echo mis revendiditas y aunque no me hago millonaria medio resuelvo», explicó Gabriela Martínez, trabajadora de una farmacia en San Félix, a quien se le facilita la reventa dado a su empleo.

Por su parte, Jorge Herrera Delgado, empleado de una empresa aseguradora, afirmó que lo mejor que le pudo haber pasado es tener amigos que trabajen en supermercados, ya que lo ayudan a obtener los productos para revender. «Sí, y no me avergüenza, porque de algo hay que vivir. Y, todos estamos pasando hambre, y eso es lo que representa al venezolano, la viveza, y te acordarás de mí, aquí va a sobrevivir es el más vivo», aseveró Herrera. «Yo sé que nos dicen los bachaqueros de cuello blanco, y de que lo somos lo somos», agregó.

BACHAQUEO 2.0

Una de las formas más comunes para revender productos escasos es a través de las redes sociales, o por las aplicaciones de mensajería de texto como el Whatsapp. En estas se realizan publicaciones o se envían «cadenas» ofertando para ver quién da más. Desde champú hasta café, la lista se pasea por todos los productos de la canasta básica.

«Yo tengo mi depósito porque yo le compro a los distribuidores mayoristas, eso de andar haciendo cola para revender no es lo mío, ahí cobraría carísimo… ese sol aquí es muy bravo como para eso», aseguró Roberto González, quien no quiso explicar cómo lograba que los camiones le vendieran los productos escasos al mayor.

De igual forma, personas con contactos en las grandes cadenas de supermercado de la ciudad, aprovechan los vínculos para abastecerse y revender los productos a aquellos que no tienen tiempo o la voluntad para realizar las compras.

NO ALCANZA

El salario mínimo en Venezuela es de 7.421,67 bolívares y la canasta alimentaria de junio se ubicó en 21.383,38 bolívares, descifrando un aumento de 19,9%. Esto se traduce en que el guayanés, y venezolano en general, necesita triplicar su sueldo para cubrir a lo que comida se refiera, esto sin considerar que la canasta básica familiar en junio subió a 54.204,69, develando un aumento de 163,6 % desde junio de 2014, según el informe mensual del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cendas).
De ahí que se necesiten alrededor de 10 salarios mínimos para cubrir las necesidades básicas del venezolano.

DE AQUÍ PA’ ALLÁ

Desde el 19 de junio de este año la Cámara de Representantes del Congreso de Colombia aprobó el proyecto de Ley Anticontrabando, con la finalidad de atacar y acabar con la importación ilegal de productos que son sustraídos desde Venezuela y van a parar al comercio informal colombiano. Esto se debe al desequilibrio cambiario que existe entre el bolívar y el peso. De ahí que para los colombianos resulte más conveniente comprar productos en Venezuela y revenderlos en Colombia. Esta proyecto de ley sancionará a los pequeños comerciantes informales y esto no afectará al bachaqueo en Venezuela afirmó Billy Gasca, secretario general de Gobierno del Zulia, por lo que esta situación de reventa continuará creciendo.