El Callao del oro convertido en botín del diablo

0
123

Si alguien puede hablar con autoridad y sentido vivencial de El Callao, de su historia, de sus riquezas, de su pueblo, tradiciones, valores culturales y humanos, de sus tradiciones, frustraciones y sueños, es el curtido periodista César “Solito” Decán, nativo del lugar, como también lo es quien escribe estas notas.

Tomándose su tiempo para la reflexión y la recordación de fechas y episodios, que definen la historia pasada y reciente de El Callao, Solito Decán, comienza por recordar que “nuestro país comenzó su efervescencia aurífera en tiempos coloniales”, cuando entre 1551 y 1552 se explotaron en forma rudimentaria las minas de San Felipe de Buria y San Pedro, empeñados como estaban los conquistadores en la localización de El Dorado, pero fue en el antiguo Departamento Roscio, donde se explotó por primera vez el oro de Guayana.

Para el año 1842, en el pueblo de Tupuquén, un brasilero de nombre Pedro Ayres, anuncia la existencia de oro en las arenas del Yuruari. Años después -añade- en la década que emprendió en 1860, cuando entró en vigencia la Constitución promulgada por el presidente Juan Crisótomo Falcón y su gobierno federal de 1864, se creó un régimen de propiedad en torno al potencial minero venezolano, y se abren las compuertas de la industrialización del oro de El Callao y nace la Venezuela industrial que hoy conocemos, ya bajo el mando del presidente Antonio Guzmán Blanco, al comenzar a llegar al país los equipos y maquinarias traídos desde Europa por los primeros concesionarios mineros de Francia e Inglaterra.

Por eso en El Callao hablamos “patuá”, un dialecto creado por la mezcla popular del español, el inglés y el francés, -aclaró el periodista- y nuestra gente tomaba champaña y degustaba platos de gran fama en la culinaria mundial como el Filé de Miñón’ y el Rosbif; se jugaba fútbol y tenis y escuchaban el rugir de las enormes maquinarias a vapor que marcaron el nacimiento de la era industrial, mientras en la capital de la República, la élite del momento sólo conocía el coñac como bebida de gran estilo, el vino y los platos de la alta cocina eran los heredados de la conquista española.

Una gran época

Para Solito Decán, “fue la época en la que El Callao alcanzó fama mundial” pues su oro se cotizaba en las Bolsas de Valores de Londres y París y llegaban a nuestro suelo, personas provenientes de diversas latitudes del globo, atraídas por la fiebre del oro, quienes pasan a estructurar con el tiempo su tejido social e idiosincrático, con toda su riqueza cultural y folklórica, hoy día expresada en sus carnavales tradicionales, su Calipso, sus madamas, su expresión culinaria, creencias, mitos y leyendas.

De esa raíz motivacional, emergen grandes realizaciones que moldean nuestra historia de región minera, como la creación en Guasipati, por iniciativa del Dr. Miguel Emilio Palacios, de la Escuela de Minería y Colegio Vargas en 1893, reconocida por la academia venezolana como la primera universidad del país.

La realidad de hoy

Al abordar el tema de El Callao, de hoy, Decán adopta un semblante apesadumbrado, pues a su juicio, “nuestra realidad hoy es dramática y penosa, ya que El Callao del oro mutó, en El Callao del bandalaje y el crimen”. Aduce que “la principal riqueza de esta tierra bendita, el oro, se ha convertido en su más emblemática abominación, por su transformación en botín del diablo y rebatiña de organizaciones delictivas de todo nivel, asentadas en sus entrañas para angustia y zozobra de su pueblo”.

Dijo que El Callao y toda la cuenca minera del Yuruari, que abarcan los Municipios Roscio, El Callao y Sifontes, es hoy día una tierra de nadie, dividida en territorios delictivos, donde las bandas criminales imponen su ley y no hay autoridad legítima que ponga fin a estos desafueros, signados por el crimen en masa, selectivo y ocasional, la extorsión a los hombres y mujeres de bien que viven de la pequeña minería artesanal de práctica ancestral, la orfebrería y el comercio, entre otras actividades productivas.

Cinco territorios delictivos

Señaló que solo El Callao, está dividido en 5 zonas delictivas, o cinco territorios del hampa, donde nos dicen los vecinos que, los pranes son dueños y señores, con poder para restringir el libre tránsito por sus dominios e imponer su voluntad bajo total impunidad. Eso es indignante e intolerable, destaca el periodista callaoense, homónimo del Premio Municipal de Periodismo que otorga anualmente la Alcaldía del Municipio El Callao.

De otra parte, se refirió Cesar “Solito” Decán al llamado Arco Minero del Orinoco, del cual dijo se aprecia como otra etapa del saqueo a que históricamente ha sido sometido El Callao y lo que representa como centro productivo y génesis de la rica cuenca minera del Yuruari.

El Arco Minero del Orinoco

Destacó que una organización especializada como lo es PROVEA, ha señalado que la “Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco (AMO)”, representa en esencia la entrega en concesión para la explotación minera, de una extensión de 111.843 km2, lo que comprende el 12,2% del territorio nacional, un hecho que estima PROVEA, no sólo incumple requisitos establecidos en la Carta Magna para promover proyectos extractivos de tal envergadura, sino que además contraviene los estándares y pactos internacionales de derechos humanos suscritos por la República, violando así diferentes garantías constitucionales.

Otra improvisación

Dijo que preocupa la percepción de este organismo no gubernamental, según la cual la decisión de crear el AMO, se formaliza incumpliendo las obligaciones constitucionales de realizar estudios de impacto ambiental y sociocultural en las actividades susceptibles de generar daños a los ecosistemas (artículo 129) así como consultar de manera previa, libre e informada a los pueblos originarios cuando se aprovechen recursos naturales en hábitats indígenas (artículo 120, Convenio 169 de la OIT). Precisa en este sentido el alerta de PROVEA, referido al Censo del año 2011, donde se señala que en el estado Bolívar habitan 54.686 personas indígenas, mientras que como registró el mapa editado en el 2010 por el Ministerio de Pueblos Indígenas, dentro del territorio decretado como AMO, habitarían los pueblos Inga, Mapoyo, Eñepá, Kariña, Arawak y Akawako, cuyo modo de vida sería afectado por la actividad minera.

Las primeras víctimas

Cree Solito Decán, que ya los efectos perversos de esta decisión del Gobierno nacional se están sintiendo en las comunidades de nuestros Municipios que viven de la pequeña minería artesanal y puso como ejemplo la arremetida del Ejército y la GNB en Tumeremo, para “limpiar” de pequeños mineros los grandes yacimientos de explotación que ya están comprometidos con trasnacionales del oro, donde según nos anuncia el Ministro de Petróleo y Minería Elogio del Pino, existen más de 7 mil toneladas de oro que esperan por ser monetizadas.

Sostiene Decán que no hay que hacerse ilusiones con las maravillas que nos pintan con el Arco Minero del Orinoco, menos en El Callao donde tenemos experiencia con el engaño que representan estos proyectos de explotación de nuestros recursos auríferos, convertidos en saqueo que nada dejan de positivo a nuestro pueblo. De allí que sean muy pocos los que crean en este nuevo estilo de rentismo, sustituto del ya agotado rentismo petrolero, para hacernos depender otra vez de riquezas mineras cuya extracción desordenada degrada el ambiente, lo corrompe todo y allana el camino de la corrupción.

La Etapa Constructiva

Estimó que hay una etapa constructiva de nuestro proceso de desarrollo en el Eje Sur, que debemos reivindicar y rescatar, como lo es La Conquista del Sur, encomendada al para entonces Ministerio de Obras Públicas, a cargo del Dr. José Curiel, durante el primer gobierno del Dr. Rafael Caldera.

Recordó que fue un proyecto serio, de gran impacto económico, social y ambiental, cuyos objetivos principales eran: reafirmar la soberanía nacional en la región sur del país, constituida por el entonces Territorio Federal Amazonas y el Distrito Cedeno del Estado Bolívar. También inventariar sus recursos naturales y realizar un plan de desarrollo integral para el mejoramiento de la vida de sus pobladores, realizando proyectos y obras, preservando siempre sus condiciones ambientales.

De allí surgieron iniciativas extraordinarias, que permitieron la realización de estudios y proyectos de conservación ambiental y de aprovechamiento de sus recursos mineros, forestales, agropecuarios y turísticos, explicó.

Atención especial

Para el periodista César “Solito” Decán, la cuenca minera del Yuruari y con él, todo el eje sur de desarrollo que enlaza a los estados Bolívar y Amazonas, merece una atención especial y bien planificada, que no sea el producto de la inmediatez y de la desesperación, por resolver el problema económico del gobierno y su voracidad a través del gasto público improductivo, clientelar y despilfarrador, que nos ha conducido a la actual situación de ruina que padecemos.