El clima mejora en París

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La Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21) alcanzó un acuerdo histórico el 12 de diciembre. 195 países se han comprometido a que el aumento de la temperatura de la Tierra sea menor a 2 grados, fijando una nueva meta de 1,5 grados con respecto al nivel existente antes de la industrialización.

El acuerdo sustituye al fenecido Tratado de Kioto y fija como límite que las emisiones de gases tóxicos de efecto invernadero lleguen a un pico tan pronto como sea posible. A partir de 2018, la ONU verificará y revisará los compromisos de reducción cada cinco años, con miras a mejorarlos.

Los países industrializados se comprometen a destinar US$ 100 millardos al año a los países en desarrollo para la mitigación y adaptación al cambio climático y al calentamiento global. En 2025 se revaluarán los aportes financieros a los países pobres.

Después del fiasco de la cumbre de Copenhague (2009) y los lentos avances de las cinco cumbres siguientes (Cancún, Durban, Doha, Varsovia y Lima), el mundo puede sentirse satisfecho de que la diplomacia multilateral ha funcionado. Es un triunfo de la ONU y de la diplomacia profesional de Francia, país que desplegó una avanzada exitosa para lograr el consenso necesario.

Los mayores emisores de dióxido de carbono, Estados Unidos, China e India, hicieron esfuerzos encomiables por lograr un compromiso legalmente vinculante. La Unión Europea y el Grupo de los 77 (132 países en desarrollo) pusieron su grano de arena, así como los países petroleros, liderados por Arabia Saudita y Venezuela.

Los expertos estiman, sin embargo, que si bien el acuerdo es trascendental, los compromisos asumidos en términos de metas y financiamiento lograrían que la temperatura del planeta esté más cerca de un incremento de casi 3 grados, lo cual sería insuficiente para evitar una catástrofe ecológica mundial en las próximas décadas. Critican que las ofertas de reducción de emisiones tóxicas son voluntarias y apuntan que el pico de emisiones debe lograrse antes de 2030. No obstante, se espera que la voluntad conservacionista, la responsabilidad de Estados y empresas y la tecnología converjan, y las ambiciosas metas del tratado de París sean alcanzadas.

 

Luis Xavier Grisanti
@lxgrisanti