El gran estorbo

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Cuando la izquierda mundial y el foro de Sao Paolo se fijaron la meta de apoderarse de los gobiernos de sur América y así controlar el continente, nuestra pobre Venezuela no escapó a tan malévolos planes. Desde Cuba se veía con apetencia el gran potencial que tenía nuestro país en suministrar dinero fácil a los que han siempre estado acostumbrados a vivir del chuleo mundial y a costillas de quienes si producen.

Los padres de nuestra joven y frágil democracia no estaban ajenos a este hecho, es por ello que mantuvieron a distancia a los Castro durante mucho tiempo. Metieron el gen democrático hasta lo más profundo de nuestro organismo republicano para alejarlos a ellos y a sus intentos de conspiraciones. Ejemplo de ello fue el establecimiento del voto femenino desde 1946 (mucho antes que en la mayoría de los países) y en Venezuela fuimos pioneros regionales al establecer el sistema del voto por colores para las personas analfabetas. Esa vocación demócrata nos permitió avanzar mucho el pasado, hoy esa técnica de supervivencia tal vez no sea la más adecuada para el actual clima de nuestra patria.

Los años avanzaron hasta llegar a la Gran Estafa del Siglo XXI, a cargo de unos maleantes que abrazaron técnicas comunistas de prostitución de instituciones, narcotráfico, secuestro, sumados a prácticas de apropiación indebida y defalco de las arcas públicas. No conforme con eso rompen, con toda intención, el hilo constitucional de nuestra nación instaurando un estado criminal de facto, donde tres poderes dudosamente constituidos se imponen ante un parlamento designado por la mayoría del sufragio popular. No podemos seguir pensando en ir a una elección para restablecer el hilo constitucional de nuestro país. La constitución se restablece de acuerdo los mandatos de la misma carta magna, iremos a una elección cuando lo hayamos restituido. El referéndum, la enmienda, la constituyente, sólo serán posibles una vez hayamos puesto contra las cuerdas a quienes se apartaron del pacto social.

En otros países, los ciudadanos son los contribuyentes del fisco, y por ello los estados promueven el emprendimiento, la generación de empleos y el bienestar de la población. A más bienestar mayor impuestos recaudados. En cambio, los sátrapas en Miraflores nos ven como la barrera que no les permite desvalijar aún más al país, sólo están pendientes de cargarse con el oro, el diamante, el petróleo, el gas y hasta la generación eléctrica que le venden a Brasil. Nos ven como la carga que les quita el beneficio de llegar a los recursos y así aprovecharse. En su bizarra y desvalorizada realidad, para ellos somos el gran obstáculo. Por eso es que asesinan, encarcelan, expulsan, persiguen y acosan a quienes no estamos dispuestos a calárnosla. Sólo buscan tiempo para debilitarnos poco a poco hasta eliminarnos. El tiempo no les importa pues pretenden estar allí para siempre.

Retiremos pues el verdadero obstáculo para el desarrollo y el bienestar del país. Devolvamos a Venezuela su calidad de vida, sus profesionales, su infraestructura, sus instituciones, su justicia, su alegría y su paz. Saquemos a quienes usan la crisis para ahuyentarnos, para desmotivarnos, para entristecernos. Apartemos al verdadero gran estorbo ya, destranquemos el juego y avancemos.