El misterio de la cámara sellada: el mayor tesoro de la Historia puede estar dentro

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Joyería veneciana, cinturones de diamantes, esmeraldas del tamaño de huevos de avestruz, monedas napoleónicas, barriles de arroz dorado y oro, mucho oro. Estos son solo algunos de los tesoros que se rumorea que esconde el templo de Sree Padmanabhaswamy, en la región india de Kerala. Sin embargo, un peligro insalvable también espera a aquellos que se atrevan a abrir su misteriosa puerta de acero protegida por dos cobras gigantes. Según la leyenda, claro.

El tesoro del templo hindú más rico del mundo, dedicado al dios Visnú, ha fascinado a la población local durante siglos, pero últimamente monopoliza todavía más que de costumbre los debates entre vecinos. En 2014 el Tribunal Supremo de la India decidió, no sin polémica, abrir las seis cámaras y las bóvedas secretas del santuario para auditar todos los objetos de su interior.

Tan solo un puñado de personas lo han visto, pero ha trascendido que los investigadores encontraron diamantes, estatuas doradas, coronas, collares, ollas, monedas y hasta cocos de oro macizo rellenos de rubíes y esmeraldas. En total, bienes por valor de 22.000 millones de dólares, y eso que el abogado Ananda Padmanabhan, principal impulsor del registro, acusa a la familia real de Travancore, expropietaria del edificio, de haberse llevado con anterioridad gran parte del tesoro.

Batalla legal por el templo

Tras la independencia, la India nacionalizó la riqueza de los maharajás. “La familia real cree que es su propiedad privada, pero en 1972 el gobierno revocó su poder. Tan solo hubo una excepción, pero el último murió en 1991. Así que ahora no tiene derecho alguno a reclamar Padmanabhaswamy”, asegura el abogado en un reportaje de ‘The Guardian‘. No obstante, el Tribunal tomó en cuenta las preocupaciones de la familia real y no consintió abrir la llamada bóveda B por temor a “la ira del dios”.

El templo hoy es uno de los lugares mejor custodiados del país. (Reuters) Desde entonces, y pese a situarse en una zona apartada de los principales reclamos turísticos de la India, el templo atrae a miles de visitantes cada año. No es solo su singular arquitectura (ya de por sí, una joya), sino el interior de la puerta sellada lo que más seduce. Dicha entrada está custodiada por dos enormes cobras. Al contrario que el resto, esta no tiene ni manija ni cerradura ni ningún mecanismo evidente, por lo que una persona sola no tendría capacidad para abrirla. Si atendemos a la leyenda, solo un erudito experto en los cantos del mantra hindú podría obtener acceso.

De nuevo, en 2016, un grupo de expertos solicitó a la corte suprema permiso para entrar y, de nuevo, se encontraron con el obstáculo de los devotos y la familia real. Al parecer, si se llega a abrir con tecnología moderna no solo se desatará una tragedia personal para quien entre, sino que un gran desastre natural afectará a la India y al mundo entero. En una guía de la zona, escrita en los años 30 por Emily Gilchriest Hatch, se dice que aquellos que intentaron abrirla se toparon con un lugar infestado de cobras.

Miembros del Tribunal Supremo entran en el templo. (Reuters) Aunque no está claro cuándo fue construido, las primeras referencias a este lugar sagrado se encuentran en la literatura tamil del siglo VI. En el IX el poeta Nammalwar escribió que el templo y la ciudad que lo rodeaba estaban construidos de oro puro. Los acontecimientos posteriores han sido mejor registrados, por lo que se sabe que el edificio fue renovado por la familia real durante el siglo XVIII.

Además del aparente misterio que encierra el templo, otro de los grandes debates consiste en qué hacer con el oro que ya se ha encontrado o que se podría encontrar si se decide abrir la última bóveda. El gobierno indio ha propuesto derretirlo para vendérselo a los joyeros, que se enfrentan a una escasez de material y al crecimiento de los precios de las importaciones. No obstante, la idea ha sido recibida con polémica, ya que los objetos tienen un valor espiritual e histórico. En este sentido, las organizaciones hindúes abogan por que permanezcan donde están. Lo que parece claro es que este lugar, envuelto en batallas legales, familias reales con apego a sus privilegios, tesoros y hasta una maldición, continuará dando de qué hablar.