El problema del territorio Esequibo en reclamación (y II)

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Con este tratado, impuesto al Presidente Ignacio Andrade por el Congreso de los Estados Unidos, mediante un acta de sesiones, sin consulta, Venezuela colocó en manos de USA su soberanía, al admitir por imposición británica la designación de dos jueces norteamericanos: los señores Melville Weston Fuller y David Josiah Brewer, quienes actuarían inmediatamente, sin titubeos, para favorecer los intereses de Inglaterra y facilitar el despojo territorial.

La cláusula dos del procedimiento de arbitraje legalizaba una modalidad de ocupación territorial sin apelar a acciones de guerra, simplemente con la presentación de denuncios y ocupación de tierras declaradas por colonos ingleses, reconocidas por la Reina Victoria de Inglaterra. Adicionalmente Venezuela tuvo que calarse la designación por parte del Congreso de USA, de una comisión de expertos norteamericanos, donde aparece por primera vez el nombre de una especie de héroe americano: Severo Mallet Prevost (condecorado con la orden del Libertador por el ingenuo Presidente Isaías Medina Angarita en 1944), quien se abrogó la postrera gestión hecha por el general Benjamín Harrison, jefe de la delegación norteamericana ante el tribunal de Paris para que Venezuela no perdiera también en ese laudo la desembocadura del rio Orinoco.

Es importante señalar que en la preparación del acuerdo USA-Venezuela, participan exclusivamente en su elaboración tres personajes: el hermano del Presidente Ignacio Andrade, José Andrade, Pedro Ezequiel Rojas, ministro de relaciones exteriores por el gobierno de Joaquín Crespo y el norteamericano William Lindsay Scruggs, quien actuó como funcionario oficial de USA varios años en Colombia y Venezuela (para no dejar rastros de la intervención, el Congreso norteamericano destituyó a Scruggs, acusado de ser agente del gobierno venezolano). Este es el grupo que bajo la coordinación del Secretario de Estado Richard Olney, preparan y orientan al Presidente Cleveland a lanzar el célebre discurso ante el Congreso de USA, que mediáticamente fue tratado como el «cañonazo de 20 pulgadas» contra Inglaterra, que supuestamente, en la comedia internacional obligó a Inglaterra a negociar con Estados Unidos, las tierras del Esequibo. Habría que preguntarse si primero fue USA quien se tomó para sí ese territorio venezolano, para luego dárselo a Inglaterra.

El tribunal arbitral se instala en de enero de 1899 y diez meses más tarde, el 3 de octubre de 1899 emite el célebre laudo írrito: Venezuela pierde 159.500 km2 de su territorio guayanés. Las protestas de Venezuela se volvieron letanías y burlas en los diarios norteamericanos y londinenses al poco tiempo del despojo.

A escasos ocho años del Laudo, el Presidente Juan Vicente Gómez, otorgó a empresas anglo-holandesas millones de hectáreas para la explotación del petróleo y la instalación de refinerías, que tenían el propósito de suministrar combustible a bajo costo a la enorme flota militar de Inglaterra que recién había hecho la conversión industrial de carbón a fuel-oíl.

Hacia 1915, el dictador Juan Vicente Gómez permitió el ingreso ilegal a territorio venezolano de empresas mineras inglesas que se instalaron a gran escala, incluidos ferrocarriles, vías férreas, refinerías y puertos fluviales sobre los ríos Botanamo y Cuyuní, explotaron y extrajeron oro durante unos 20 años.