El pueblo pone, pero también quita

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¿Cuánto daño puede hacer un hombre y sus ansias de poder en un pueblo que clama cambio? ¿Cuánto odio y hambre es capaz de sembrar un grupito de enchufados que no quiere que se le acabe la fiesta privada? Honestamente, no tenemos idea de cuán ingratos y desconsiderados pueden llegar a ser estos señores, pero lo que sí sabemos es que el pasado 6 de diciembre, el pueblo de Venezuela dio un grito de esperanza, fe y determinación, contra los abusos y las injusticias a las que nos ha sometido durante años este gobierno hambreador e ineficiente.

Hoy vemos con indignación, cómo el hombre que dice ser presidente de la Nación, ofende al pueblo que alguna vez le dio su voto de confianza y a quienes aún creen que puede solucionar sus necesidades, calificándole de traidor y de serle infiel al proceso. ¿Cuál proceso, Nicolás? ¿El mismo proceso que tú y tu grupito de enchufados utiliza la conveniencia y con el que abusan del pueblo, maximizando sus problemas y necesidades? Un proceso que se inundó de ideas y promesas incumplidas y que ustedes reciclan como barajitas repetidas cada vez que se acerca una elección.

¿Cuál es tu resentimiento contra el pueblo de Venezuela y sus ganas de cambiar? ¿Acaso es difícil entender que todos merecemos más? Todos los venezolanos merecemos estar mejor y tener calidad de vida, así como oportunidades para progresar y salir adelante.

¿Infieles? ¿Traidores? Eso es lo que ustedes han sido con el pueblo. En lugar de decir que ibas a construir 500 mil viviendas pero que ya no lo harás, porque los resultados electorales no te favorecieron, te invito a que recapacites. Haz un llamado a tus ministros, diputados, gobernadores y alcaldes; y pónganse a trabajar. Cumplan lo que tanto han ofrecido y sean cónsonos con el pueblo que aun hoy cree en ustedes; así como con toda Venezuela. Un país que lo único que demanda es un poco de amor y atención.

Nicolás, una derrota más que un fracaso, es una oportunidad para asumir los errores y reivindicarse. Quien sabe ganar, también debe sabe perder. De tu lado no solo falta calle y calor humano sino también mucha humildad. Hace rato que ustedes dejaron de vivir la misma realidad que nosotros. Eso es lo que hoy hace falta, sin amenazas ni humillaciones. Sin odio, amedrentamiento o violencia.

Amárrate el cinturón, ponte las botas y sal a caminar, a escuchar y a dar respuesta a quienes creyeron que tú eras la continuación del legado. Asume con humildad que Venezuela cambió y que llegó la hora de ponerte a trabajar.

Recuerda que el pueblo pone, pero también quita. Será Venezuela quien tenga la última palabra y si sigues como vas, tú solito estás trazando el camino. Nosotros llegamos para trabajar, tenemos años aguantando las ganas porque ustedes no nos daban la oportunidad. Pero eso se acabó el 6 de diciembre. La decisión la tomas tú, o trabajas o te haces a un lado y nos dejas trabajar a nosotros. ¡Venezuela cambió y es para mejor!

 

Jorge Barroso / @jorgebarrosod