En un mes deberíamos tener resultados de la Ley de Precios Acordados

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Ante su inminente aprobación, este jueves, Tomás Guerra Roa, presidente de Fedeindustria Bolívar, confía en que este nuevo instrumento debe arrojar excelentes resultados contra la especulación y el desabastecimiento, y corregirá la impunidad de los “bachaqueros”.

 

Ya lo dijo Orlando Camacho. “La paz es el mayor activo para un empresario”. Y con esto, el presidente de Fedeindustria se refería a la posibilidad cierta de que el diálogo y la concertación entre los sectores público y privado sean la clave para el crecimiento, el desarrollo y además la seguridad de los trabajadores.

Tomás Guerra Roa, presidente de Fedeindustria Bolívar, añade que se trata de la corresponsabilidad de ambos sectores en la búsqueda de mecanismos para aumentar la producción, frenar la especulación y abastecer a la población de rubros básicos que requiere para su bienestar.

Así pues, este jueves debía ser aprobada en su totalidad la Ley Constitucional de Precios Acordados, por lo que el dirigente empresarial considera que en un mes deben verse los primeros resultados, porque esteinstrumento jurídico ha sido diseñado con y por los empresarios del país.

“Por supuesto, esta ley debe ir acompañada de la participación de todos los sectores de la vida nacional, desde los empresarios, el Gobierno hasta la comunidad haciendo contraloría social. En hechos concretos, es un mecanismo de concertación que debe dar excelentes resultados contra la especulación de precios y el desabastecimiento”, analizó Guerra Roa.

Aunque el problema es complejo, desde Fedeindustria han trabajado para aportar técnicamente las herramientas para abrir espacios a este entendimiento entre ambos sectores que posibilite aumentar la producción y obtener ganancias razonables. Pero sobre todo, que se aligere la carga a los venezolanos, quienes han sido víctimas del “bachaqueo”.

 

El presidente de Fedeindustria Bolívar insiste en destrabar el control cambiario; fomentar la libre y honesta competencia; desarrollar la industria aguas abajo; incorporar la economía de puertos a los planes estratégicos regionales, lo que a la postre debe considerarse como la regionalización de las actividades económicas de cada estado según su realidad geopolítica.

“Son medidas alternativas necesarias. Y estoy seguro que de esta coyuntura debemos salir juntos y fortalecidos. No hay otra manera”, reiteró.