Entre diplomáticos

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Esta semana comenzaron las conversaciones para «descongelar» las relaciones entre EEUU y Cuba. La iniciativa está basada, según fue confirmado por el Presidente Obama en su discurso sobre el Estado de la Unión, en dos premisas. La primera es el fracaso del embargo para salir de los Castro y su uso por parte de la dictadura para justificar sus horrendas fallas. La segunda es muy discutible: Obama, como muchos norteamericanos, piensa que el mundo los admira y los quiere, por lo tanto, atribuye el antiamericanismo de nuestros países a la política de enfrentamiento con Cuba. Esta es una visión simplista y cabría recomendarle a sus asesores que lean a Carlos Rangel o más recientemente los libros sobre «el idiota latinoamericano», para comprender mejor el tema.

Pero más que esa premisa equivocada, preocupa la debilidad del equipo negociador de EEUU. Cuando se debería aprovechar la futura desaparición del subsidio chavista, la delegación de EEUU será encabezada por Roberta Jacobson, cuya torpeza conocemos los venezolanos. La hemos visto vapuleada en el Congreso de su país, donde los parlamentarios la hacen caer en contradicciones e imprudencias. Me pregunto cuál será su destino en manos de los hábiles y cínicos diplomáticos cubanos, que son también funcionarios de carrera. La Sra. Jacobson, antes de empezar a hablar ya ha dicho que no se tratará el caso de los DDHH. ¿Me pregunto qué pensará ella que va a negociar? Lo que de verdad importa a muchos, las conversaciones sobre los negocios, no le van a tocar a ella. Ya los grandes inversionistas las han iniciado, sin esperar permisos gubernamentales. Ojalá que al ver la debilidad de los negociadores, intervengan políticos conocedores del tema y exijan que la relación con Cuba esté en manos más competentes que las de una funcionaria de tercera línea.

maruja.tarre@gmail.com