¿Es obligatorio que en los procesos judiciales laborales deben agotarse el lapso de 4 meses de conciliación?

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Ya es costumbre, con bostezos de tedios burocráticos, en los tribunales de Primera Instancia de Sustanciación, Mediación y Ejecución, diseminados en el país, que se agote el lapso de cuatro meses previsto en el artículo 136 de la Ley Orgánica Procesal del Trabajo, pensando, en sus orígenes, en procura de la conciliación de los reclamos laborales activados en sede judicial.

Posterior a la vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y, siguiendo sus principios, nacieron los tribunales especializados en los asuntos laborales.

El enfoque estrella del procedimiento laboral es la procura de la conciliación de la infinidad de conlictos de indole laboral que preexisten en la sociedad.

Pues el derecho del trabajo, en su acepción de ciencia actua en un territorio contaminado de contrariedades y conflictos que, objetivamente, provienen de la relación de trabajo.

A ese conflicto social, el derecho del trabajo, busca causes y crea instituciones para facilitar soluciones en la que predomine, como herramienta esencial de la vida humana, la justicia social y el respecto integral al trabajador/ciudadano.

Cuando hace más de una década, nacieron los tribunales laborales, era notorio y, vergonzoso, ver como languidecían miles de causas en los tribunales sin ningún tipo de respuestas.

Para ponerle coto a eso, surgieron los tribunales laborales.

Es como si de las entrañas de la justicia una voz dijera a los operarios de de la justicia laboral:» muchachones, vayan a repartir justicia, rápida y oportuna».

En este país, en la que nadie quiere escuchar, siguió diciendo la voz de la justicia a los jueces recién designados para esa loable labor, ustedes deben de poner a hablar a las partes del conflicto laboral.

Que se den la mano y, se escuchen.

Con ese pensar, nacieron los jueces de Sustanciación, Mediación y Ejecución.

Y, esa es una institución creada por el derecho del trabajo en procura de solucionar o moderar el conflicto social laboral.

Por ello, cuando llega una demanda a los tribunales laborales, quien le da la bienvenida, son esos jueces.
Así de sencillo.

Es tan sencillo el asunto, que los redactores de la Ley Orgánica Procesal del Trabajo, previeron que, un trabajador puede presentarse a un tribunal laboral y, el juez/a, después de escucharlo, trasladará el relato a un acta y, la misma, activará el proceso judicial.

Para que los intervinientes en el conflicto social/laboral se escuchen, con la mediación del juez, la ley, pone límites a ese lapso y, dice, que, el mismo, no puede ser mayor de cuatro meses.

Observese que la ley expone que el no pude ser mayor de cuatro meses, pero no necesariamente cuatro meses.

Si, pongamos el caso, en la Primera Audiencia Preliminar, el patrono dice que el nada debe y, en consecuencia, nada tiene que conciliar, ante esa certeza, no tiene ningún sentido prolongar esa fase de mediación por cuatro meses.

En esas circunstancias, lo sensato, es enviar el expediente a juicio y, que, en esa otra instancia, el juez decida el asunto.

Por ello, no creo que, que sea un lapso inamovible, los cuatro meses comentados.

La ley privilegia es a la justicia rápida y oportuna, no la rutina ni el burocratismo.

Lo dicho, hasta ahora, es la visión legal/optimista del asunto pensada desde sus orígenes.

Pero la realidad, !ay, realidad!, no es la misma.

En Guayana, cuando usted demanda una empresa del estado (todas las básicas son del estado), aunque sea evidentísimo que el trabajador tiene razón, el comportamiento de muchos jueces/zas, es increíble.

Ante mi han rodado realidades en las que, de antemano, uno piensa, que la función de la mediación judicial es una musiquita para deleitar incautos.

Les cuento que, a proposito de un juicio de los jubilados del aluminio, previo sorteo, llegó a manos de una joven juez el expediente del caso le cual le pasó la vista en plena audiencia y, mi mayúscula sorpresa, es esta se dirigió a nosotros (los jubilados y yo, su abogado), y dijo» ustedes no tienen razon. Si se les paga lo que piden, van a quebrar las empresas».

Habrá que refundar la justicia laboral.

Cambiar todo de verdad! No cambiar, para que todo siga igual!