Espacios de la rebeldía 07-10

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Cuando un trabajador cobra la bonificación de fin de año, no siempre, en ese acto, está cobrando la totalidad de las utilidades a que tiene derecho.

En el habla común del venezolano existen expresiones, afirmaciones y registros verbales en las que, justamente, hay que ser un venezolano para poderlas entender.

Hay quienes dicen me salvé porque me hicieron una operación de corazón abierto, cuando, en realidad, lo que le «abrieron», fue su pecho para acceder a ese órgano vital a los fines de hacerle unos remiendos urgentes a ese espacio del organismo.

Y, quienes viven de un salario, cada fin de año dicen que van a cobrar sus utilidades, siendo eso una expresión que, de cara a la ley laboral, en cuanto a sus contenidos económicos y, jurídicos, una inexactitud.

En realidad, lo que cobra la gente, en ese sentido, es una bonificación de fin de año, no utilidades propiamente dicho. Las utilidades son la porción que, en las instituciones con fines de lucro, cuando las hubiese en el ejercicio económico anual, le corresponde a cada trabajador.

Esa porción es de un máximo del quince por ciento (15%) de las ganancias líquidas anuales de la entidad de trabajo que, de acuerdo al artículo 131 y siguientes de la LOTTT, debe distribuir proporcionalmente entre sus trabajadores. Pero esa obligación legal de los patronos de distribuir el 15% de las ganancias líquidas anuales, entre sus trabajadores, en la práctica, poco se realiza.

No está en la cultura del empresario venezolano distribuir ese 15%, aunque es legal hacerlo. Ya es costumbre nacional que, cercano el fin de año, se le pague a los trabajadores las bonificaciones de fin de año que, de acuerdo a la LOTTT, no debe ser menor a 30 días de salarios anuales.

Si la empresa en cuestión, no tuviera ganancias anuales el trabajador sólo tiene derecho a recibir, esos 30 días de salarios pagados en concepto de bonificación de fin de año.

Pero debe entenderse que, la bonificación de fin de año, son imputables, en caso que las hubiera, al quince por ciento de las ganancias anuales de la empresa.

La ley laboral establece criterios sobre la materia que venimos tratando, señalando los límites salariales para el trabajador en caso que la entidad de trabajo tenga que distribuir el 15% de las ganancias líquidas anuales.

Esos límites están en una banda que oscila entre 30 a 120 días de salarios anuales, por cada trabajador. Imaginémonos que, PDVSA, tenga que, anualmente, distribuir el 15% de sus ganancias líquidas entre sus trabajadores, cuestión que, globalmente, sería una verdadera fortuna. Y, no lo hace.

De esa visión se destaca que, con menos del 15% de sus ganancias líquidas anuales, las empresas con alta rentabilidad, pudieran cumplir con la pauta legal de pagar un máximo de 120 días salarios por concepto de utilidades a sus trabajadores.

Sin embargo, hay empresas, como es el caso Ferrominera Orinoco, en Guayana, que, en su contratación colectiva, ha asumido el compromiso de pagar 120 días de salarios anuales por concepto de utilidades a cada trabajar, con independencia que, sus ganancias líquidas anuales, alcancen o no, para eso.

Siendo eso así, en Ferrominera, cada fin de año, sólo tiene que calcular esos 120 días a salario integral y pagarlos por conceptos de utilidades y asunto arreglado.

Por razones que, en lo personal no entiendo o desconozco la motivación, en Ferrominera, calculan las utilidades con base al 33,34% de las ganancias de cada trabajador, desaplicando, en ese sentido, su propia convención colectiva y causándole daños patrimoniales a sus propios trabajadores!

En términos generales y, nacionales, cada empresa, anualmente, debe distribuir el 15% de sus ganancias líquidas de manera proporcional, entre sus trabajadores. ¡Se hace justicia cumpliendo la ley!