“Estamos demasiado cómodos dentro de la incomodidad”

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Para nadie es un secreto la situación país. Ni siquiera los pobres, tal como lo refiere José Antonio Gil Yépez, quien apunta que «no por ser pobres, son brutos».

Y es que en el análisis de las perspectivas 2015 – 2016, el director de Datanálisis muestra la cara de un país que se debate entre la polarización política y la continuidad de un modelo económico que mayormente se orienta por la renta petrolera y en ocasiones, cuando ésta no funciona, acude a las reglas del mercado para subsistir.

«Mientras tanto, seguimos generando pobreza», alude en torno a los 42 años que lleva el país en lo que denomina un deterioro continuo. «Porque esta crisis no tiene 15 años». A su juicio, este «temporal» data de 1973, cuando la industria petrolera comenzó su declive al fijar su atención en los precios del barril de crudo, y no en la producción.

La cena foro organizada por el Bloque de Integración Empresarial Suroriental, presidido por Senen Torrealba, tuvo como objetivo develar el panorama actual y lo que viene para el país, por supuesto con sus recomendaciones científicas a cargo de Gil Yépez, quien no dudó en regar un poco de optimismo entre los asistentes.

 

Economía volátil
Cuando el mercado petrolero creció vertiginosamente en la década del 70, Venezuela pudo apalancar su desarrollo. Sin embargo, cuenta Gil Yépez, desde entonces la industria ha estado más pendiente de los precios altos que de la producción.

«Una serie de políticas agresivas contra las empresas petroleras trasnacionales hasta el nuevo siglo, nos marcó una trayectoria volátil en lo económico. Desde entonces se creó una escasez artificial para tratar de controlar los precios del barril».

Advierte que el Gobierno se equivoca al pensar que en la actualidad, un barril más caro compensará los ingresos. «Por el contrario, como no estamos pendientes de producir en otras áreas, las importaciones aumentarán, y con ello la inflación. Es decir, nos estancamos más y se encarece el costo de la vida. Seguimos creando pobreza».

Asegura que este y todos los gobiernos han utilizado el petróleo como un instrumento político. «Si no vemos a la industria petrolera como un instrumento económico, a lo interno, seguiremos creando pobreza».

Por ello, al Gobierno y al empresariado recomienda un cambio de actitud; los invita a preguntarse qué estamos haciendo, en lo individual y como colectivo, para que esta situación cambie o mejore. «Pero no. Muchos estamos demasiado cómodos dentro de la incomodidad», sugiere al notar pasividad en los venezolanos, inacción ante la crisis. «Hay que negociar», insiste.

 

La faja y Guayana
Para Gil Yépez, un escenario ideal para la economía del país sería incrementar la producción de petróleo hasta 6 millones de barriles diarios. E hizo un ejercicio.

«Imaginen ustedes dónde estaríamos si la Faja Petrolífera del Orinoco estuviera produciendo dos millones de barriles de crudo. Guayana fuera una referencia y todos nosotros (señaló a los empresarios) tendríamos todas las oportunidades de crecimiento y desarrollo que redunden en la sociedad».

A su juicio, que lo económico haya desplazado a la inseguridad como el primer problema que aqueja a la población, debió haber disparado las alarmas desde hace tiempo. El que tenga ojos, que vea.

Las parlamentarias
Es evidente, científicamente comprobado, el descenso en la aprobación de gestión del presidente Nicolás Maduro. A esto se añade el 87% de los venezolanos que percibe la situación país como regular (solo 11,7% la ve positiva). La confianza del consumidor también cayó hasta 23,5% en marzo.

Pero todos estos números, adversos al Gobierno y su partido, más la intención de voto que favorece a la oposición (42,3% sobre 19% del oficialismo) no deben generar triunfalismo rumbo a las parlamentarias.

«La MUD debe capitalizar su porcentaje de votos entre 29 partidos que la conforman. Y he allí el dilema, ponerse de acuerdo en las propuestas y candidatos. No es fácil».