Estantes vacíos y oscuridad, la rutina de las panaderías

0
118

Definitivamente, Venezuela es otra. Y es que desde que arreciaron los problemas de energía eléctrica y agua, la vida nos cambió, al igual que la forma de vivir.

El panorama las panaderías es sombrío, un sector económico que viene luchando desde hace tres o cuatro años por sobrevivir. Por lo general se observan estantes vacíos, y cuando hay producción, la mayoría es pan dulce.

A las tradicionales versiones campesino, canilla y sobao “hace rato que los ciudadanos le montaron una cacería de brujas”. Al igual que los comerciantes se la “montaron” a la distribución de harina y azúcar, problema al que en los últimos meses se sumó al racionamiento eléctrico intenso.

De la mano

En 2013 inició la escasez de ingredientes para mantener la capacidad de producción de pan, lo que se agudizó a mediados de 2015. La falta de harina de trigo comenzó a ser “el primer dolor de cabeza”.

Aunado a esto, a finales del pasado mes de marzo, una agonizante situación perturba la estabilidad económica en el sector. Aunque no es difícil de creer, pero es fácil de vivir, el racionamiento eléctrico sin planificación llegó para quedarse por 60 días más.

La fracción de panaderos de Ciudad Guayana reporta una disminución del 50% en las ventas durante el desordenado “corte de luz”. Los comerciantes destacan que la utilidad de los equipos industriales y eléctricos es recortada, generando un alto impacto negativo ya que la cadena de frío es la más comercializada en los locales.

El comerciante Franco Reyes comentó que meses atrás bromeaba con la frase “A falta de pan, hay bastante jugo que comprar”, pero con voz firme e impotencia expresó que el racionamiento eléctrico quemó dos de las tres neveras que tenía en su panadería.

“El racionamiento eléctrico está acabando con nuestros comercios. No hay programación para el ‘corte de luz’. Como no sabemos cuándo será el apagón, desconectamos nuestros equipos 10 minutos antes de la hora en que se fue el día anterior. Falta una planificación porque sabemos que se va todos los días por dos horas, pero no hay un horario”.

Por su parte, Alfredo Rosales, dueño de una reconocida panadería en San Félix, agregó que la cantidad de pan destinada para la venta se produce de acuerdo a la disponibilidad de harina.

“Hay semanas en las que no vendemos más que jugos y charcutería porque pasamos días sin recibir harina de trigo. Cuando tenemos, calculamos para vender toda una semana al menos una o dos veces al día”.
Por los momentos, el racionamiento eléctrico solo está afectando la cadena de frío en los establecimientos panaderos de la ciudad.

Los empresarios de este sector hacen un llamado a la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), para que dé a conocer la planificación de los ‘cortes’, pues de esa manera tomarían previsiones.

“Si Corpoelec envía un comunicado especificando las horas de racionamiento, no nos veríamos tan afectados y tendríamos mayor seguridad de nuestras neveras”, sentenció Esmeralda Ramírez.

Camcaroní buscará unir al sector

La directiva de la Cámara de Comercio e Industrias en el municipio Caroní (Camcaroní), ratificó que existe una situación de emergencia en el sector y una vez más exige al Gobierno nacional un cronograma de racionamiento eléctrico en las comunidades, pues las pérdidas son catastróficas.

Yorman Hernández, presidente, aseveró que en los próximos días reunirá al sector panadero para corroborar las pérdidas económicas y hacer un exhorto común.