¿Existe un liderazgo sustentable?

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Corría el año 2001 cuando incursioné como estudioso, investigador y promotor del Turismo cómo una actividad científica; es decir, dejé de ver el turismo como el placer de viajar y pasó a ser un movimiento de desarrollo social. Este mundo me cautivó como «amor a primera vista», y entre mis investigaciones iniciales me encuentro con un concepto que me costó trabajo digerir su factibilidad, se trata de la definición que le da la Organización Mundial del Turismo (OMT) al «Turismo sustentable», la misma reza: «El turismo que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los visitantes, de la industria, del entorno y de las comunidades anfitrionas».

Hoy, cuando mis reflexiones se centran mucho en el ser humano, en los resultados de las organizaciones y comunidades y, en los procesos de liderazgo; se me ocurre pensar que debemos estimular el «liderazgo sustentable», que tomando como base la definición antes mencionada de la OMT, y ajustada al tema que propongo, quedaría algo así: El liderazgo que tiene plenamente en cuenta las repercusiones actuales y futuras, humanas, económicas, sociales y medioambientales para satisfacer las necesidades de los seguidores, de la organización, del entorno y de las comunidades a las que se debe.

Conducir un liderazgo sustentable implica muchas cosas, como el desarrollo del pensamiento sistémico, la sensibilidad humana y social, el conocimiento real de los aspectos técnicos, la gerencia y la planificación como principios de acción; la definición de la visión y el alcance, el establecimiento de límites, la formación de nuevos líderes con los mismos valores, y sobre todo con la convicción que un liderazgo sustentable y positivo es posible.

Cuando pienso en el perfil de un líder sustentable, se me hace clara la imagen que se basa en las características siguientes:

Se sabe líder: la persona que ejerce el liderazgo tiene la claridad que parte de su misión de vida es dirigir a personas, por ello trabaja con firmeza en pulir su visión, para que así todos vean el lugar para donde se dirigen. Siempre está dispuesto a servir como líder.

Promueve los principios con firmeza: desde que comienza a dirigir en su rol de líder educador, actúa basado en principios muy firmes, los promueve en cada oportunidad que puede, los defiende y jamás los negocia; su objetivo es llegar a crear nuevas conductas a sus seguidores, que sean más acordes a la posibilidad de la trascendencia generacional, que hacen que los logros sean más armónicos y ecológicos para todos.

Maneja con precisión los recursos: la sustentabilidad de las cosas siempre dependerá del buen manejo de los recursos, con un sentido de racionalidad, que permita el aprovechamiento a su máxima expresión, sin poner en riesgo la calidad y eficacia; un buen líder hace una gestión profesional de su proceso de liderazgo.

Funciona como un espejo: como líder comprende que una de sus funciones, es inspirar a la gente ser cada día mejor ser, por ello, se da el tiempo para servir de espejo para que su gente se vea a sí misma, y descubra sus fortalezas y zonas las cuales requieren trabajo. Este proceso ayuda a que la gente tome decisiones con un grado de conciencia mayor, y que las mismas contribuyan a tener mejores líderes, que mantengan un sistema que funciona y que se vuelve sustentable.

En el mundo del turismo, muchos no creen en la posibilidad de que esa actividad pueda ser sustentable; quizás algunos lectores de este artículo tomen la misma posición en cuanto a la idea que propongo, y hasta pueden llegar a tener la razón, pero de algo estoy completamente seguro: Si un líder busca con determinación servir de manera sustentable, los resultados que tendrá serán mucho mejores, que aquellos que no se atrevan a liderar con una conciencia de co-creación desde el respeto a todo su entorno.

@amanciojeda
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