Expresidentes en la picota (I)

0
104

El injustificado ataque de Nicolás Maduro a los expresidentes Calderón, Pastrana y Piñera demuestra la intolerancia de su gobierno a cualquier crítica. Atreverse a decir en cadena nacional que: «Pueden entrar a Venezuela, pero les debe quedar claro que vienen a apoyar a un grupo de extrema derecha, responsable de atentados terroristas. Debe quedarles claro que les están dando el aval a unos locos. Si en Venezuela llega a ocurrir un golpe de Estado, ustedes quedarán manchados de sangre por apoyar a estos terroristas. Ustedes, se han conformado en un club de expresidentes vagos. Ahora les pagan con dinero del narcotráfico para que vengan a apoyar el golpe económico contra Venezuela. Ustedes deben saber que los miembros principales de ese sector de derecha desconocen el gobierno constitucional que yo presido y llaman a mi derrocamiento»; constituye una clara evidencia de su irrespeto a la dignidad humana y un profundo desprecio por las más elementales normas de convivencia.
Los conceptos emitidos en el foro Poder Ciudadano y en la trascendente carta de Oscar Arias, expresidente de Costa Rica y premio Nobel de la Paz, deben ser analizados con profundidad por los venezolanos. No son críticas realizadas en medio de la pasión política y mucho menos acciones que buscan desestabilizar el gobierno de Venezuela. Son criterios expuestos por un grupo de expresidentes latinoamericanos que no solo cuentan con una gran experiencia personal después de ejercer la jefatura del Estado en cada uno de sus países, sino que son dirigentes claramente comprometidos con la vigencia de la democracia y el Estado de Derecho en nuestros países. La grave crisis nacional que nos acosa empieza a generar particular interés en la América Latina y en el mundo. No es fácil de explicar y mucho menos justificar que en medio de la más grande bonanza petrolera se haya conducido a Venezuela al caos en el cual nos encontramos.
Andrés Pastrana ratificó: «Venimos a hablar de democracia, no podemos taparnos los oídos con lo que pasa en Venezuela. El poder ciudadano es esencialmente moral, es la voz del estudiante, de la ama de casa, del taxista, del empleado, del obrero… No vengo a definir cuál debe ser la política interna de Venezuela, la solución la tienen ustedes a través de los mecanismos constitucionales. Ayer, al tratar de visitar a Leopoldo López, nos dimos cuenta de que en Venezuela, existen presos políticos». Sebastián Piñera mantuvo: «El derecho que tenemos de expresar nuestra lucha por la libertad y los derechos humanos.