Farmaceutas alertas con un “posible cierre técnico”

0
198

El sector salud se mantiene en ascuas, mientras el desabastecimiento se estanca en 80 %. Según el presidente de la Federación Farmacéutica de Venezuela (Fefarven), la situación de mínima dotación de medicamentos en el país es “grave”.

Foto: César Flores

 

La crisis farmacéutica se ha agudizado desde finales de 2015. Los pacientes que padecen de diabetes, cáncer, hipertensión y anemias, por ejemplo, visitan en un día cuantas farmacias puedan y no logran conseguir lo que buscan.

El amplio espacio que se observa en los anaqueles de las farmacias en Ciudad Guayana, reflejan que hace mucho tiempo el subsidio de medicamentos no ha llegado. Los antibióticos se suman a la lista de los más solicitados, agrupando paracetamol, prenidsona y atroveran, incluyendo los anticonceptivos que, desde mediados de 2014, están prácticamente desaparecidos.

Andreina González expresa su malestar por no conseguir las medicinas. Tiene seis meses de gestación y por tanto necesita calcio y ácido fólico. “Conseguirlos ha sido misión imposible”, comenta.

Miguel Terán manifiesta que hace dos meses dejó de tomar la píldora para controlar la tensión. “Viajé a Caracas solicitando el medicamento y constaté que en Venezuela no hay”, certifica.

 

Posible cierre
Roger Ribas, propietario de una droguería en Puerto Ordaz, comparte su preocupación dada la situación que acorta la vida a los pacientes.

“La posibilidad de un cierre técnico está latente. Sabemos cuándo pasamos el pedido, pero desconocemos cuándo vamos a recibirlo. No se sabe la cantidad de medicina que suministrarán los proveedores hasta el momento de abrir las cajas”, confiesa. El empresario agrega que no hay nada qué vender, pues las pocas medicinas que llegan “se van como llegaron: en un abrir y cerrar de ojos”.

 

Juegan con la salud
Los mismos comerciantes constatan que han caído “en manos de quienes juegan con la salud de los venezolanos”. Aseveran que, en ocasiones, para beneficiar a los pacientes, compran los medicamentos a terceros con sobreprecio, por ende, a los consumidores deben exigirles un poco más de la inversión.

“Los más pilas llegan a nosotros con la solución y optamos por comprarles, porque las personas lo necesitan. Aquí no vamos a morir por la falta de comida, moriremos sin cura, ni tratamientos para las enfermedades”, señala el encargado de una cadena de farmacias en Ciudad Guayana, quien prefirió reservar su identidad.

Sin opciones
Los genéricos sustituían las medicinas originales, con el tiempo también se esfumaron. Las ampicilinas y pastillas para la hipertensión son las de mayor demanda. Sin duda alguna, la adquisición de los medicamentos se ha tornado “insoportable y desesperante”, tanto para afectados como para sus familiares.