¡Frida Kahlo, lecciones de vida!

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Recuerdo como hoy, el día que descubrí a Frida Kahlo, así como el nacimiento de Frida Kahlo Corporation, que posee los derechos de la famosa pintora mexicana, y cuya Corporación me enorgullece presidir.
Los que la conocieron personalmente (yo por mi edad no tuve esa suerte), la describieron como: Una de las grandes divas de la historia, una gran bebedora de tequila, y una “bohemia” que organizaba cenas festivas para León Trotsky y Pablo Neruda.
En muchas oportunidades me toca hablar de Frida Kahlo, la verdadera inventora de los “selfies” por sus conocidos autorretratos; y siempre concluyo que fue sobre todo: un icono de fortaleza, una víctima del amor y un genio del arte.

Frida Kahlo cambió los estándares de la belleza con sus cejas unidas (al menos en algo nos parecemos), su pierna derecha más delgada que la izquierda, y sus vestidos de tehuana indígenas.
Pero sobre todo, Frida Kahlo es una fuente de lecciones de la vida para las mujeres (y también para los hombres), ya que supo mostrarle al mundo, lo que las mujeres pueden ser capaces de hacer, tanto física como emocionalmente, en una época donde el papel de la mujer estaba restringido al entorno de su hogar.
Desde que la descubrí, es mucho lo que he leído de ella y sobre ella, y si tuviera que resumirla en cinco lecciones, diría:
1. Haz lo que amas
“Nunca pinto sueños o pesadillas; yo pinto mi propia realidad”.
Frida tenía la columna vertebral rota, llevó un corsé la mayor parte de su vida, le amputaron una pierna y todavía se las arreglaba para pintar. Mental, emocional y físicamente, Frida Kahlo pasó por un intenso sufrimiento; pero era precisamente su pasión y su dolor, la gasolina que la impulsó a ser un mito.
2. El amor es inexplicable
“Tuve dos grandes accidentes en mi vida: uno con un autobús, y el otro fue Diego; Diego es de lejos el peor”.
Diego Rivera, aparte de muralista famoso, fue conocido por sus interminables aventuras amorosas con cientos de mujeres, incluyendo a la propia hermana de Frida. Sin embargo ésta, lo amaba con pasión. Frida es sólo otro ejemplo de que el amor no se rige por racionalidades.
3. La importancia de expresarnos
‘Traté de ahogar mis penas, pero las condenadas aprendieron a nadar”.
Ella llenaba todos los días su diario, donde a sabiendas de que sería público, expresaba sus tristezas y sentimientos sin ningún tipo de recato o pudor. Decía, que si la tristeza no se expresa, ésta tiene la capacidad de poner fin a la vida de un cuerpo, más rápido que cualquier enfermedad. Frida nos enseñó a crear algo hermoso, hasta en el dolor.
4. Sé, quien quieras ser
“La belleza y la fealdad son un espejismo, porque los demás siempre terminan viendo nuestro interior”.
Frida fue considerada un icono de la belleza en México. La Uniceja y el bigote de los que mucha gente se burla, son los elementos que hicieron a Frida única. Ella es precisamente, una invitación a ser únicos en nuestro estilo y sentirnos cómodos en nuestra propia piel. A ser uno mismo.
5. La magia de la improvisación
“Nada es absoluto. Todo cambia, todo se mueve, todo gira, todo vuela y desaparece”.
Frida nunca planeó convertirse en una artista. El accidente que sufrió a los 18 años, cambió el curso de su vida. Mientras estuvo postrada en la cama con un corsé, su padre le dio pinceles y pintura, y construyó un caballete para que pudiese pintar mientras ella estaba en la cama. Nunca sabes qué cartas te dará la vida, pero si puedes saber cómo jugarlas.