Gerencia y salud

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Bartolomé Finizola Celli

Producto del estudio y las vivencias derivadas del desarrollo de algunos modelos de gestión en salud, hemos planteado la propuesta de ejercicios gerenciales en salud, como un método para mejorar en forma constante la gerencia de servicios de salud, independientemente del estado actual que tenga la institución en donde realicemos nuestras actividades, del nivel jerárquico que tengamos y de la complejidad de la unidad, servicio o institución, así como también, si la misma es de administración y financiamiento gubernamental o privado.

La palabra ejercicio es usada con el sentido etimológico de «excercere» compuesta del prefijo «ex» que significa sacar algo o a alguien del interior al exterior y la palabra «arcere» que significa encerrar, o sea ejercicio significa sacar a alguien o algo del encierro, entendido el encierro como la zona de confort en la cual se encuentra una persona o institución, conforme con la situación, sin aspiraciones de pasar a una zona de aprendizaje e innovación, que le permita su ascenso a mejores niveles en una búsqueda constante de la excelencia.

Los ejercicios gerenciales deben iniciar con el convencimiento de la necesidad de mejorar y la posibilidad de realizarlo con la participación de la mayoría, idealmente del universo. Luego la o las personas que ejerzan el liderazgo del grupo, deben promover la realización de una encuesta que conste de tres partes, para que cada individuo responda con 4 sugerencias sobre: ¿qué podemos mejorar aunque esté bien?, ¿qué debemos mejorar porque no está bien? Y, ¿qué debemos iniciar, porque no lo hacemos?

Si se observa el texto de las preguntas, se concluye que independientemente de la situación, la cual puede incluso ser buena, siempre tiene la posibilidad de ser mejorada en búsqueda de la excelencia. Las sugerencias individuales pueden ser desde el nivel operativo hasta las estrategias o políticas institucionales y deben responder solo el «qué». La presentación del consolidado de las respuestas individuales, debe ser precedida de una exposición que destaque la posibilidad real de la excelencia y luego la discusión debe orientarse a agrupar las respuestas según tópicos específicos para su discusión. De esta reunión deben surgir grupos de trabajo para discutir según sea el tema, respondiendo el quién, cómo, cuándo y dónde y finalmente se genera un plan de trabajo para un período de tiempo definido con metas y responsables, el cual debe tener un seguimiento continuo. Cada momento debe partir de la observación y luego la descripción, análisis, conclusión, planificación, acción y evaluación, para recomenzar nuevamente otro ciclo con la observación de la nueva situación consecuencia de la acción realizada y así sucesivamente en un proceso de mejoramiento continuo.

Debe establecerse la prioridad de las acciones con la premisa de «hacer factible lo deseable con lo disponible», organizar en una tabla 2×2 las acciones, según las categorías de costo/esfuerzo y beneficio y en este sentido clasificarlas en alto beneficio y bajo costo o esfuerzo, las cuales deben ejecutarse de inmediato, alto beneficio y alto costo/esfuerzo o bajo beneficio y bajo costo, deben individualizarse para su ejecución progresiva según las posibilidades y finalmente las de alto esfuerzo o costo y bajo beneficio pueden ser postergadas en función de las circunstancias específicas de la institución.