Grupo comando acribilló a cuatro hombres en vía a El Pao

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Las comisiones tuvieron que caminar, montaña adentro, más de 40 minutos para localizar los cuerpos que yacían baleados en un terreno común de las viviendas. El mismo trayecto debieron atravesar los criminales durante la madrugada de este miércoles, para asesinar a cuatro integrantes de una misma familia.

La escena era brutal. Los dolientes corrían de un lado para otro, no sabían a qué muerto llorar. Aunque quedaron en lugares distintos, tres fallecieron en el sitio y uno en el hospital. Todos tenían algo en común: los proyectiles fueron disparados directo a sus cráneos.

Fue en el sector Colinas del 17, adyacente al kilómetro 17 de la vía que conduce hacia la población de El Pao, donde se registró un cuádruple homicidio. Las mujeres de la familia aseguraron que pudo haber más víctimas, pero los otros hombres de la casa no durmieron allí esa noche.

AMANECER FATAL

El reloj marcaba las 4:00 de la mañana aproximadamente y la mayoría de los lugareños estaban durmiendo aún. El terreno es un espacio en común donde varios integrantes de la familia tienen sus viviendas.

La primera víctima fue sorprendida por los cuatro tipos que violentaron la puerta y lo sacaron bajo amenaza de muerte. Tres de los sicarios estaban encapuchados y todos portaban arman largas.

Una testigo contó que los desconocidos iban en busca de alguien pero al no encontrarlo, les pareció fácil quitarles la vida a otros. Sin embargo, la madre de uno de los ahora occisos expresó con dolor que el hecho responde a las “malas juntas” que tenía su hijo.

Los encapuchados sometieron a Jefferson José Cedeño Cumiaca, de 14 años, quien se encontraba en la primera vivienda y lo obligaron a que los llevara hasta donde estaba su tío, luego de dispararle sin piedad a su hermano, William José Cedeño Cumiaca, de 17.

Unos 500 metros más adelante, dentro del mismo espacio rural, estaba la casa de su segunda víctima. Frente a la humilde vivienda, justo al lado de un árbol, uno de los tipos apuntó a Jefferson y le disparó en reiteradas oportunidades a la cabeza, hasta dejarlo sin vida sobre la tierra.

Contó la esposa de Henry Armando Toledo, de 46 años, que les tocaron la puerta de la habitación y les dijeron que eran funcionarios de “PTJ”. Cuando el ciudadano hizo el intento de levantarse de la cama, le dieron un tiro en la frente que lo dejó tendido, y al instante descargaron unos cinco plomazos más en su rostro.

ÚLTIMO FALLECIDO

Los homicidas siguieron la búsqueda de los presuntos criminales pero nunca los hallaron. Entre sí comentaban “no están aquí, estos no son”. Sin embargo, ya habían iniciado la embestida. Ni el llanto de los niños, ni los gritos de las damas que se levantaron con las detonaciones, los detuvo. Siguieron tras su otra víctima.

Rompieron la puerta de otra habitación que estaba adyacente al cuarto de Henry Armando. Allí estaba su hijo de 17 años, Yondry Daniel Toledo Subero. Lo hicieron arrodillar y ponerse las manos en la nuca; apenas tocó el suelo, lo plomearon en el cráneo.

La desesperación se apoderó de los presentes tras la huída a pie de los asesinos. Los cuerpos de Yondry, Jefferson y Henry estaban sin vida, en medio del terrible episodio. William fue trasladado en una carretilla hasta la avenida, donde alquilaron un carro para llevarlo hasta el hospital Dr. Raúl Leoni de Guaiparo, en San Félix. Sin embargo, minutos luego de su ingreso, los galenos de turno anunciaron el fallecimiento de la cuarta víctima.

Móvil

Los agentes del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC), iniciaron las pesquisas que permitirán esclarecer el cuádruple homicidio, siendo este el primero en el estado Bolívar, en lo que va de año. Sin embargo, hasta ahora se maneja como móvil una presunta venganza.

“Dios me dará las fuerzas para soportar este dolor; me quitaron a mi hijo y tres nietos, pero yo sabía que esto pasaría en cualquier momento. Mi hijo no era malandro, pero tenía amigos delincuentes que venían a esconderse aquí luego que cometían sus marramuncias. Esto pasó por causa de esas amistades. Al no encontrar a los tipos que buscaban, me los mataron”, relató la madre de Henry Toledo, visiblemente devastada.