Grupos de niños en situación de calle deambulan noche y día

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Luego de consumir “goma de balatá” para drogarse y mitigar el hambre que soportan, un grupo de niños y adolescentes, luego de dormir en improvisados refugios, en las carreras Tocoma y Nekuima, salen a caminar las calles y avenidas, de la zona céntrica de Alta Vista, en Puerto Ordaz, municipio Caroní del estado Bolívar, a pedir comida, robar celulares o desvalijar carros a plena luz del día.

Ante esta dramática y caótica situación, no hay autoridad nacional o regional que asuma bajo el amparo de la Ley Orgánica de Protección al Niño y el Adolescente (LOPNA), buscarle una salida a este grave problema social que es un caldo de cultivo, para la nueva generación de delincuentes que se forma en plena vía pública, en las próximas dos décadas en la región guayanesa.

La profesora universitaria, Diana Gámez, al ser abordada en torno a esta situación señaló:

“tenemos un atraso significativo en materia preventiva social al niño y el adolescente desde hace más de 40 años, pero que se ha acentuado en las últimas dos décadas por la irresponsabilidad del Estado venezolano”.

Ahora bien-dijo- el principal motor de la niñez abandonada es multifactorial, podemos mencionar la ausencia de políticas sociales que ataquen el problema desde su raíz como: la paternidad irresponsable, aumento de la pobreza crítica, el embarazo precoz en niñas y adolescentes, la promiscuidad, el hacinamiento, la migración forzosa del campo hacia las ciudades y el aumento de la deserción escolar.

Esto es una “ tizana” social con diversos sabores y en la que el Gobierno actual en el país tiene su mayor cuota de responsabilidad, sentenció.

Conversar con uno de estos menores, se evidencia un futuro incierto por el abandono del Estado venezolano, sino también de sus padres biológicos quienes los empujan hacia la calle sin arrepentimiento alguno por la grave crisis económica que atraviesa el país u otros por irresponsabilidad de sus progenitores.

No conozco a mi papá:

Juan, tiene apenas 10 años y vive en San José de Cacahual, San Félix, vive con su abuela. Sale a la calle obligado a ver que consigue pero en la  vía pública, solo consume pega de zapato, cuando no consigue que comer.

¿Y tu mamá dónde está? En las minas en Tumeremo. ¿Tu papá qué hace? No lo conozco.

Este el día a día que vive este menor al igual que algunos de los niños que le acompañan.

Igual drama presenta una niña de once años, a quien muy bien podríamos llamar, María, desde hace un año duerme en la calle, su madre la obliga ir a la vía pública en San Félix o Puerto Ordaz, porque no tiene como alimentar a sus cinco hermanos restantes y mucho menos a ella.

Llega la noche y cada quien busca donde dormir en esa zona de Alta Vista, donde se protegen unos con otros, a fin de evitar agresiones de otros adultos que cabalgan de madrugada por esa álgida zona del nuevo Centro urbano de la ciudad de Puerto Ordaz, desprotegida de todo amparo policial, pero contagiado de corrupción en aquellos que tienen la responsabilidad de la seguridad ciudadana.

Así viven los niños y niñas en situación de calle en este centro urbano industrial del sureste del estado Bolívar. En donde las drogas, el hurto y dormir en plena vía pública es la constante en este drama de la vida. Armando Gruber