Actividades al aire libre son las favoritas del guayanés

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El fin de semana o cualquier día libre que tenga el guayanés, es motivo suficiente para escaparse a algunos de los parques naturales de la ciudad. La Llovizna y el Cachamay son los más visitados, ya que muestran sus imperiosos saltos de agua, dejando boquiabiertos a quienes los presencian.

Thania Méndez, reside en la urbanización Altos de Caroní, trabaja como administradora en una tienda de calzados en Alta Vista y frecuentemente visita el parque Cachamay para «liberar todo el estrés» que le dejó su trabajo durante la semana. Asegura que la tranquilidad y la paz que se respira en el lugar no se consiguen en ningún otro sitio del país.

«Venir a un parque como estos, es adentrarse al mundo de la naturaleza, despojarse de toda la tensión y el estrés que te deja tu trabajo luego de una extensa jornada. Siempre he vivido en Guayana, viajo anualmente a otros estados porque me gusta conocer y aprender de otras culturas, pero cuando comienzo a comparar las bellezas naturales de la ciudad que me vio nacer con otros estados del país, me doy cuenta que como este no hay otro».

Méndez, al igual que su esposo, coincide en que los parques son las mejores opciones para sacar a sus hijos y disfrutar del ambiente. Marcos Montenegro, lo afirma: «estar aquí es respirar aire puro, es vivir en plena luz natural, ver la magia de la naturaleza y observar como los árboles dan vida al lugar».

Esta pareja tiene dos hijos y expresa que cuando tienen días libres se van al parque. Los niños se divierten dándoles comida a los monos, mientras ellos juguetean con los alimentos. «Mi señora y yo nos sentamos a verlos disfrutar con los monos, así es la vida, nosotros la llevamos con tranquilidad y paz, pues en días tan turbios como éstos, es necesario ser felices».

VACACIONES

Visitantes de otras entidades aprovechan sus vacaciones para visitar los parques del estado Bolívar, y aunque se sienten decepcionados por las condiciones de limpieza y cuidado de la flora y la fauna, aseguran que Guayana no deja de ser una opción para disfrutar de un día libre o en temporadas vacacionales.

Milagros Correa, tiene dos días en Puerto Ordaz, vive en Maracay y confiesa que, aun cuando las condiciones económicas no están dadas para viajar, ella hace un esfuerzo por venir a visitar la ciudad. «Siempre he viajado para Ciudad Guayana. Me ha gustado visitarla, pero desde un tiempo para acá, las condiciones de habitabilidad son paupérrimas, sobre todo en los parques, vemos basura por doquier, el transporte es pésimo y la atención al público también. Mi estado no se escapa de eso, por eso desde hace un tiempo para acá, decidí hacer turismo en el estado Bolívar, cuando era un modelo de ciudad norteamericana. Lo único que me motiva a visitar los parques es la pureza de sus saltos y la tranquilidad que estos generan, porque así como en el estado Bolívar se ha deteriorado las condiciones de habitabilidad, también ha ocurrido en otras partes de la ciudad y Maracay no es la excepción».

TIEMPO LIBRE, TIEMPO PARA HACER COLAS

Muchos de los habitantes prefieren priorizar sus deberes y eligen hacer colas para comprar alimentos de primera necesidad. María Del Valle es una de ellas, relata que aprovecha sus días libres para buscar la comida de sus hijos. «La situación no está para pasear. Estoy segura que los guayaneses cuando tienen un tiempo libre lo consumen en hacer colas para comprar los alimentos de primera necesidad. Por ejemplo, yo hago mi colita los fines de semana, para comprar el arroz, la leche, el azúcar y todos los productos que están escasos».

Del Valle asevera que desde hace años no sale con su familia a un parque de atracciones, pues su tiempo no alcanza para darse esos «lujos».

LA PARRILLA DESAPARECE DE LOS HOGARES

Los venezolanos acostumbraban a celebrar su fin de semana en casa haciendo parrilla con la familia, por ejemplo; pero ahora la situación es diferente, pues el kilo de carne de primera en los mercados municipales de la ciudad supera los Bs 800. La escasez de los alimentos se ha incorporado al quehacer familiar, obligando a los jefes de hogar a invertir su tiempo libre en largas y tediosas colas, dejando atrás su descaso y disfrute.