HAY QUE DEVOLVERLE LA PAZ A VENEZUELA

0
75

Ahora llegó el momento de juntar voluntades para demostrarle al mundo que Venezuela experimentó un ensayo político, que para nada exitoso, se solapó en la mentira, amenazas, penurias, confiscaciones, secuestros, torturas, desalojos, censura a todos los medios, greguerías verbales contra la disidencia, robos y corruptelas desgranadas en la administración de los recursos del Estado.

Pudiera etiquetarse cualquier axioma a este desastre que viven los venezolanos, pero al pueblo se le agotó la paciencia y tiene sentido la reflexión para buscar saneamiento a las tantas heridas infligidas por esa cuerda de desmemoriados que no fueron capaces, tan siquiera, de entender que el ser humano no puede vivir creyendo en promesas, que no son más que aberrantes disquisiciones para hacerse del poder «como sea». Fueron los agoreros de vergüenza que se posaron en estos predios y se ahogaron en el «mar de la felicidad».

Esta locura política contaminada desde el exterior y los sueños macabros de su mentor, comenzaron por apoderarse del nombre oficial de la República de Venezuela, del Escudo y la Constitución Nacional, buscaron recovecos histórico para resaltar presencia patriótica de los menos capaces, profanaron los restos del Libertador Simón Bolívar cambiándole el rostro y tergiversando sus citas de humanismo clásico; hicieron de las Fuerzas Armadas Nacionales un bodrio para enfrentarlas al pueblo; el imperio y los capitalistas locales han sido el blanco permanente de injurias y felonías, acosamiento y cierre de empresas; se hicieron del aparato productivo y lo volvieron miasma; dividieron a todos los sectores de la sociedad para acabar con la relación de familia, trabajo y vecinos; tiraron por la borda los avances científicos y obligaron a un sin número de jóvenes irse hacia otros allende buscando realizaciones de estudios y personales; vistieron con tela roja a un pueblo ignaro para etiquetarlos con una revolución timorata y un socialismo ramplón que sólo sirvieron para estos resultados vandálicos. Militarizaron y drogadictaron sentencias para enjuiciar por pensar diferente a opositores validos de la razón, la verdad y su defensa por la libertad y la democracia. Se quisieron robar el país y los agarraron con las manos en la masa.

Por muy variados y analizados procesos políticos, con cambios en la estructuras de la economía y finanzas, preservación y principios inalterables como fuentes de progreso y desarrollo; la Unión Soviética entendió que aquella propuesta marxista-leninista, los conducía al acabose del país y martirizaba a su población. El pensador y analista político, Teodoro Petkoff escribió un libro y Checoslovaquia sintió un ruido de libertad que siguieron otros países. La China de Mao Zet Tung, Chou En Lai, Chang Kai Shek se anotaron en una política comunista pero una administración capitalista; en el Vietnam del viejo Ho Chi Ming hicieron lo mismo; la Cuba de los hermanos Castro Ruz ya se abrieron al capitalismo; solo la Corea Comunista del Norte de Kim Jong Il sigue ensangrentando a los norcoreanos.

Y los países de América que se chulearon al «eterno» y estrujaron sus bondades, torcieron el rumbo hacia el imperio pidiendo abrigo para sus maltrechas economías. Esto se resume sin muchos aspavientos históricos para tratar de englobar el fracaso mundial de ese bicéfalo engendro: revolución –socialismo. No se debe sentir angustia ni miedo frente a los acontecimientos reales que viven los pueblos cuando son sojuzgados por pichones de dictadores pretendiendo imponer sus locuras.

No hay mal que por bien no venga, aún repiten los que se sienten burlados por esas pocilgas que han querido cambiarle el rostro al país. Y no es por mucho menos que las fuerzas pueblerinas se mantienen en la atalaya oteando las dificultades que hay que sortear, para que los rasgos de la maldad se apaguen para siempre y los venezolanos sientan la paz como la única razón para seguir enarbolando las banderas de la libertad.

Ni un solo rasgo de odio debe anidarse en el alma cuando se ejerza el voto por la unidad y el cambio, y en las navidades de este año el abrazo estimule el acercamiento de hermanos, quienes quisieron ser y no pudieron. ¡Viva la democracia! ¡Viva Venezuela!

luisgermancabrera@hotmail.com