Hay que invertir en dólares y endeudarse en bolívares

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En esta Venezuela de crisis estructural, el juego no está trancado. Al menos así lo observan Asdrúbal Oliveros y Ramiro Molina, quienes ven luz al final del túnel si hay un golpe de timón a la forma de administrar los recursos y potencialidades del país.

Invitados por Fivenca Casa de Bolsa, sólida institución treintañera presidida por José Gregorio Tineo, estos dos calificados economistas desglosaron la coyuntura que ha colocado a Venezuela como uno de los países peor ubicados en el ranking de productividad y competitividad, entre otras calificaciones negativas que lo colocan entre los de mayor riesgo para inversión.

Oliveros, socio-director de Ecoanalítica, no dudó en calificar como una depresión la situación actual, entre otras cosas, porque el país ha perdido una quinta parte de su fuerza económica y el valor del Producto Interno Bruto (PIB) se ha depreciado 45 por ciento.

“Nos hemos achicado como país”, advierte. Los ajustes cambiarios, la balanza de pagos, la brecha de la deuda externa y el recorte de importaciones entre 40 y 50 por ciento (proyección 2016), ha impedido que la economía nacional pueda sanearse.

Según estimaciones, este año solo crecerían las actividades petroleras, los servicios asociados a gobiernos y las comunicaciones. “Sin embargo, los niveles de contracción podrían ser más bajos si tomamos en cuenta problemas como la crisis energética y la diatriba política”.

Corregir distorsiones

Pero no todo es gris. A juicio de Oliveros, y según los análisis de Ecoanalítica, lo que hace falta es corregir las distorsiones de la macroeconomía para encumbrar al país en dos años, aproximadamente.

“Si el Dicom funciona con transparencia y se controla el gasto extra al presupuesto, entre otras medidas, podríamos pasar de una crisis estructural a una transformación productiva, con acuerdos nacionales y menos fricción, a pesar que para este año proyectamos una inflación de 319,3% y una caída del PIB de 6,2%”.

Las variables claves del ajuste económico no cambiarán si se mantiene la política del Gobierno que, sin duda, afecta al empresariado privado que sigue siendo el mayor motor de la economía.

“La inflación subyacente es la que más me preocupa”, recalca en torno a la medición que hace la consultora que incluyen el bachaqueo, la especulación y la escasez real. “Esta puede estar este año sobre 800 por ciento”.

Endeudamiento en bolívares

Precisamente el sector privado ha sido el más malogrado tras los ajustes desordenados que ha hecho la administración pública nacional desde 2013.

Por ello, según Oliveros, han avanzado los sectores artesanales y PyME. “Las empresas cada vez son más pequeñas”, y el sector servicios viene en decadencia moderada. Además, “muchos empresarios han tenido que recomponer su portafolio de activos y desarrollar nichos de negocio diferentes a los habituales para poder sobrevivir”.

No obstante, y tras recordar que entre 2004 y 2009 hubo una salida masiva de dólares del sector privado que permitió una internacionalización de los negocios, recomienda traer esas divisas para invertir hoy en el país.

“La proyección que nos da el Dicom a finales de 2016 es de 416,5 bolívares, lo que hace atractiva la inversión en dólares en Venezuela, ya que el GAP (brecha o diferencial) con el paralelo es aún muy alto”.

Exportar es hoy el mejor negocio para un empresario en Venezuela. “El que gana en dólares, vive en Narnia”, bromeó en serio.

También, sugiere aprovechar las tasas de interés actuales para adquirir deuda en bolívares, porque cuando vengan los verdaderos ajustes, el crédito puede encarecer.

“Las tasas de la banca siguen siendo muy bajas en bolívares con respecto a la inflación. Por lo tanto, es mejor endeudarse hoy, tratar de adquirir los insumos para tu empresa y aumentar inventarios, pedir prestado a la banca para ampliar líneas de producción o infraestructura, y pagar a tasas de hoy con una moneda devaluada. Pero hay que actuar rápido, hacer ajustes y realizar contratos en efectivo”.

De esta forma, aunque no es una salida, el empresariado privado puede enfrentar la crisis, sobrevivir y mantener su cuota de mercado, que es mejor que decrecer o cerrar.

País solvente

Otra de las opciones para enfrentar la crisis, es la adquisición de bonos de deuda, bien sea soberanos (del Estado) o de Pdvsa (corporativos).

Venezuela posee uno de los mejores records como pagador de deuda entre los países de la región. Sin embargo, no todo lo que brilla es oro, y antes de confiar alguna inversión, Ramiro Molina prefiere explorar el panorama.

“Entre las incógnitas que podrían frenarnos en este 2016, está el desconocimiento de la cantidad de dólares que necesita el Gobierno, las posibilidades de financiamiento y las decisiones económicas, entre otras contingencias”.

A este cuadro que llamó “nebuloso, difícil de precisar”, se agrega la incertidumbre en torno a los convenios con China (el mayor acreedor del Gobierno), el nivel y fuentes de pago de las importaciones, y el flujo de caja de Pdvsa, por donde ingresa más de 90 por ciento del dinero que percibe la República.

“No se explica que haya escasez si los precios de las materias primas han bajado considerablemente, lo que nos permite importar el doble con la misma cantidad de dólares”, expone como parte de la distorsión económica que se origina en los mecanismos perversos de importación, donde el Estado ha ganado una mayor participación, y termina trayendo 40% menos productos con el mismo dólar.

“Las perforaciones en las cadenas de importación y distribución, han socavado la economía”.

A todo esto, fuera de nuestras fronteras, Venezuela tiene pinta de “buena paga”, aunque otros números manejen Moody’s, Standad and Poor’s y Fitch.

Y le conviene pagar. En lo que va del año, Venezuela ha cancelado 2.773 millones de dólares (61%) de 4.528, en compromisos de deuda. Sin embargo, a Molina le preocupa Pdvsa, que es más vulnerable.

Pdvsa

La calidad de la emisión de deuda de Pdvsa la hace muy atractiva para los “hedge funds” o captadores de fondos de alto riesgo, pues la estatal petrolera es sensible a demandas por ser una corporación, a diferencia de los bonos soberanos (de deuda del Estado) que tienen protección legal internacional.

A su juicio, el precio actual del barril de petróleo debe permitir este año pagar intereses por 2.441 millones de dólares del total de 5.491 de la deuda.

Molina considera que la petrolera no puede repudiar (decir que no va a pagar) ni reestructurar. “Pdvsa está reperfilando su deuda, administrando sus pasivos, para recomponer su estructura de pagos, en un mercado de bonos inusual, con tres tipos de tenedores, cuando los productos financieros en todo el mundo siempre atraen a un solo tipo de tenedor según el sector económico”.

Y los bonos de Pdvsa son tan atractivos que 30% los ha adquirido el propio Gobierno, mientras que 45% los poseen los “hedge funds”, los mismos que tuvieron a Argentina pagando durante 15 años el doble de su deuda (fondos buitres).

“Si el Gobierno logra destinar 3 mil millones de dólares en 2016 y 5 mil millones en 2017 para el pago de deuda, los mercados de capitales seguirán convencidos de que Venezuela paga”, reitera.

Panorama 2016

Para Asdrúbal Oliveros es necesario resolver los desequilibrios para apartar del horizonte los nubarrones.

“No hace falta seguir aumentando el salario si la inflación no se controla. Hay volatilidad en todos los sectores, y aunque cueste hasta dos años volver a encaminar la economía, es necesario aplicar medidas hoy. El tiempo ha pasado y solo se ha agravado el desorden”.

Economía doméstica

Entre tanto tecnicismo y metalenguaje, a la familia hay que hablarle claro.

“La gente tiene que esforzarse y eliminar los gastos fuera del presupuesto”, recomienda Asdrúbal Oliveros a los venezolanos que llevamos años apretándonos el cinturón.

Propone tener una tarjeta de crédito “limpia” para cualquier emergencia; un colchón de hasta cinco salarios, en dólares preferiblemente. Incluso, a quienes tengan capacidad para endeudarse en bolívares, los invita a ir a la banca y pedir créditos para adquirir bienes que se revaloricen.

Esto les permitirá protegerse de la inflación, ya que el bolívar de hoy valdrá menos en pocos meses en cuanto al poder adquisitivo se refiere.