«HE RENUNCIADO A TI…»

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…No era posible. Fueron vapores de la fantasía; son ficciones que a veces dan a lo inaccesible una proximidad de lejanía». Se la jugaba todo ese bardo cumanés de las letras venezolanas sutiles y punzantes que deslizaba con su pluma la tragedia nacional de aquel entonces, y, en la tribuna del parlamento acusaba atención de los involucrados en la problemática que vivía el país. Andrés Eloy Blanco desbarataba hilos sanguinarios de la dictadura que lo engrillaba y pedía la renuncia de los malvivientes que pretendieron silenciarlo con una lluvia de candentes frases que le entibiaban el alma

En esta gobernadura de ahora, el señor presidente si se siente tan avisado bolivariano con espuelas montada en 18 a la cubana, debería apretujarse el corazón y poner su mente en aquel Congreso Admirable de 1830, cuando Simón Bolívar renunció a la Presidencia de la República para evitar la disolución de la Gran Colombia (hay un cachicorneto bemba colorá que escribe rabioso que la Gran Colombia no existió, que era pura propaganda de Simón Bolívar. Estos chavistas niegan hasta su madre). Si no tiene conocimiento de esta sabia postura histórica, valdría la pena recodarlo, ceñido al margen que le permite ser hombre de palabra; como los de antes, cuando la palabra era un documento para jugarse hasta la vida. El Libertador expresó fervorosamente lo siguiente: «¡Colombianos hoy he dejado de mandaros. Veinte años a que os sirvo en calidad de soldado y
Siempre indigna la conjura, la perversión, la discriminación, el desprecio, el despojo a los seres humanos que cabalgan sus miserias allende otras fronteras por ese «destino» que le deparó Dios al hombre; más criminal es cuando el hermano mayor se aferra a sentencias incriminatorias contra los más humildes de la comarca, y dejan que choquen vasos las charreteras que dirigen el contrabando, la explotación sexual, tráfico de drogas y armas, influencias solidarias y la administración de grandes corporaciones de desarrollo. Son esas manos ladronas y corruptas que ahora aprietan el estómago de la mayoría débil del país por la escasez, el desabastecimiento, la criminalidad y la inflación. De tanto tirarle cotufitas se lo tragaron los dragones chinos.
Este es un gobierno insensato y cruel que siempre busca en otros sus maliciosos actos que han aplicado para convertir en ruinas al país, además, con el vil propósito de acabar con la esperanza que se aloja en los venezolanos. Sobre el caso de Colombia no hay nombre en el calendario; por esa vocinglería, altisonantes y jodiendas jactancias, el gobierno es el mayor culpable del estancamiento y diversificación de la economía y la desmoralización de la política. Cerró la frontera colombo-venezolana de la manera más absurda para declarar un estado de excepción y con ello comenzar a perseguir, atropellar y humillar a esos seres humanos que en su mayoría nada tienen que ver con actos indignos que encandilan la política venezolana de estos tiempos. Coge, pues.