Hora de modernizar la OEA

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Washington.- La Organización de Estados Americanos (OEA), una de las entidades multilaterales más antiguas del mundo, inicia el lunes su 45ª Asamblea General con el compromiso ineludible de iniciar el trabajoso camino hacia la renovación y modernización.

Se trata de la primera Asamblea General de la OEA después de la salida de escena del chileno José Miguel Insulza, quien condujo la entidad por una década, y la llegada del diplomático uruguayo Luis Almagro, que ahora tiene por delante la tarea llevar la organización a una nueva etapa.

La reunión tiene como eje la discusión del «Presente y Futuro» de la OEA, una forma de presentar a las claras la necesidad fundamental de la entidad de repensar su estructura, recuperar su credibilidad, fortalecer las áreas donde tiene experiencia y subsanar sus crónicos problemas financieros.

Esta Asamblea es «crucial» porque «discutirá en profundidad temas como la reforma y la revitalización de la institución, algo por lo que Estados Unidos ha estado presionando en los últimos años», dijo el jueves una alta fuente diplomática estadounidense.

LUZ VERDE

Para ello, las delegaciones han pasado varias semanas trabajando en un proyecto de resolución, que podría ser aprobado el lunes, con instrucciones para que el equipo de Almagro comience de inmediato las tareas de repensar la estructura de secretarías de la organización.

«Esa resolución permite comenzar a trabajar (…) ya el martes en la discusión de cuáles serían las secretarías que se eliminarían, las que se puede crear, y las nuevas áreas de trabajo», dijo el uruguayo Luis Porto, asesor especial de Almagro.

Porto confirmó que la 45ª Asamblea General de la OEA no tendrá una Declaración final.

AUSENTE SIEMPRE PRESENTE

La gran incógnita de la agenda de la reunión es si alguna delegación propondrá abrir una discusión franca sobre la ausencia de Cuba en la OEA, el elemento más evidente de la necesidad de la entidad de adaptarse a la actualidad.

Luis Porto señaló que las normas de procedimiento determinan que cualquier delegación puede proponer un tema de agenda o abrir una discusión, dejando de esa forma una puerta levemente entreabierta para que Cuba se meta.