Inflación sigue haciendo estragos con el salario mínimo

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Las dediciones del Gobierno nacional se estima que beneficien a los sectores industriales y comerciales.

Muchos son los que aplauden el incremento salarial que entró en vigencia el pasado domingo 1° de mayo, mientras que otros rechazan rotundamente la medida por considerarla populista, entre otras razones.

La negativa se basa en que la inflación y falta de interés de inversión a los sectores productivos por parte del Ejecutivo nacional refleja la apatía de aplicar un modelo económico factible para todos.

Así comenzó todo

El pasado sábado, el presidente Nicolás Maduro decretó un aumento salarial de 30%, incremento número 12 en tres años de mandato.

El salario mínimo estaba en 11 mil 578 y el bono de alimentación alcanzaba los 13 mil 275 bolívares. Con el nuevo incremento, un trabajador cobrará mensualmente 33.636,15, incluyendo el bono alimenticio.

A propósito del decreto, Yorman Hernández, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Caroní, manifestó que el impacto salarial tiene consecuencias irreparables en el sector privado.

Aclaró que no niega que el aumento salarial sea necesario, solo que antes del anuncio se debieron estudiar las situaciones.

“Llama la atención la manera en la que el Ejecutivo nacional decreta un ajuste sin consultar con los agremiados. Hemos llamado al Gobierno al diálogo para que este tipo de medidas se tomen de acuerdo a las necesidades que exponga el sector, pero seguimos siendo rechazados. No negamos el aumento, pero sabemos las consecuencias que traerá al sector privado”, sentenció.

Indicó que aún con el incremento de 30 % no se pueden adquirir los productos básicos, pues a su juicio para que una familia acceda a los artículos de primera necesidad se requieren 33 mil 636 bolívares quincenales, como mínimo.

El líder de Camcaroní citó que la inflación acumulada hasta diciembre de 2015 era de 180,9 % y que en 2016 ya suma 97%.

Estira y estira

Directivos empresariales realizaron un recorrido por diferentes sectores comerciales de la ciudad y constataron que la falta de divisas para la adquisición de productos, la inflación y el racionamiento eléctrico están “acabando con la economía privada”.

Hernández recalcó que el nuevo incremento salarial incidirá en la estabilidad económica de las pequeñas empresas. “El aumento viene a sumarse a la decadencia de la economía. Un empresario ya no sabe cuánto más estirar los ingresos para sostener la cadena comercial”.

Economía informal

Del mismo modo, Hernández puntualizó que más de 90% de las personas están en desacuerdo con el incremento salarial. Las razones no varían, porque para los comerciantes la preocupación está en la falta de un libre mercado, mientras que para los consumidores es el elevado costo de los artículos.

A su juicio, las medidas del Gobierno nacional, sin escuchar al sector privado, obligan a los comerciantes a caer en la economía informal.

“Si no se escucha al sector privado, poco a poco nos iremos quedando sin alternativas. Muchos prefieren ir a la economía informal que insistir en un cambio de modelo económico sin resultados positivos”.

Detalló que los trabajadores prefieren renunciar antes que continuar con un sueldo mínimo que no sea suficiente para adquirir los productos de la canasta básica.

“Los empleados dicen que no es suficiente el salario mínimo; muchos han renunciado al empleo, mientras que los comerciantes aseveran que es mejor trabajar independientemente y tener dinero todos los días para cubrir sus necesidades”.

Discrepancia ciudadana

Empleados del sector público y privado tienen sus diferencias en relación al aumento salarial. Hay quienes aprueban la medida que fue publicada ayer en Gaceta Oficial, mientras que otros se niegan a aceptar que el Ejecutivo nacional decrete un aumento sin tomar en cuenta que la inflación se lo “traga”.

Más de 50 % de las amas de casas, trabajadores de las empresas básicas y estudiantes universitarios rechazan este incremento de 30%, cuando el índice de inflación está sobre el 100 %. Aseguran que entienden la crisis que atraviesa Venezuela, pero consideran que el ajuste no es el más acertado.

“Hay una grave crisis y eso lo sabemos todos, pero es ilógico que exista un aumento que nos deje por debajo de lo que cuesta adquirir la canasta básica”, dijo Crismary Rengifo.

A su vez, son contados los trabajadores del parque Industrial de Guayana que están conformes con el aumento salarial. A su juicio, el contrato colectivo los favorece.

“No podemos rechazar el aumento salarial. Al contrario cada aumento es aplaudido. Nosotros tenemos un contrato colectivo que nos favorece”, expresó José Sánchez.

Economistas del estado Bolívar llegan a la conclusión de que el aumento salarial no es la solución ante la crisis socioeconómica de Venezuela.

Manifiestan que el conglomerado empresarial y obrero se verá afectado si comienzan a cerrar cientos de locales.

Tiendas más cerca de cierre

Sin duda alguna, el sector empresarial privado ha sido el más afectado en lo que va de 2016.

Los directivos empresariales, cuando iniciaba el plan de racionamiento eléctrico en los centros comerciales, señalaron que una de cada 10 tiendas estaba cerrando cada mes.

Ahora estiman que se supere esa cifra de los locatarios que decidan bajar sus santamarías. Entre tanto, no cambian el lineamiento de seguir pidiendo al Gobierno una mesa de diálogo, donde el sector público y privado acuerden estrategias que beneficien a toda la población.