La avenida Sifontes de Tumeremo sucumbe en el olvido y la desidia

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Resulta paradójico que los espacios históricos de Tumeremo, en su mayoría, se hayan evaporado. Esa contrariedad obedece a la ausencia de previsiones que escudan los sitios históricos del pueblo.
La emblemática avenida Sifontes, icono histórico del pueblo, se resiste implacablemente a enfrentar los rigores del tiempo; también a las secuelas, producto de la indiferencia, y a la falta de políticas públicas, que coadyuven a su mantenimiento y conserven lo que realmente significa para los tumeremenses la conocida vía.

Fue diseñada y construida en los albores del año 1924, su ejecución fue ordenada por el Jefe Civil de ese entonces Coronel Wenceslao Casado. Estos trabajos les fueron encomendados al agrimensor José Rafael Figarella, conocido como “El Bachiller Figarella”.
Estas y otras razones hacen que la avenida Sifontes tenga un peso histórico y fonético de extraordinarias dimensiones, pues su nombre es símbolo de las luchas militares que para la época se desarrollaron en la entidad federal.

Toque Histórico
La historia señala que el Jefe Civil quiso rendirle culto y pleitesía al Benemérito General “Juan Vicente Gómez”, a tal efecto la distinguió con el nombre de “Avenida Benemérito General Juan Vicente Gómez”. La extraordinaria obra fue inaugurada el 25 de julio 1925, fecha en que se festejaba el cumpleaños del mencionado, concordando con el natalicio de El Libertador Simón Bolívar.
Los vecinos que residen en esa arteria vial reflejan sus inquietudes, hablan, comentan y expresan sus sentimientos encontrados. El estado de abandono en que se encuentra la avenida Sifontes les resta tranquilidad, sin embargo, se mantienen esperanzados de que algún día ese espacio histórico sea recuperado y se le otorgue el merecido respecto.
Por otro lado, con la certeza de que las autoridades municipales le pongan freno a la continua mutilación de la que viene siendo objeto la avenida Sifontes, los lugareños esperan el día para ver renovada su ciudad.

En total oscuridad
Otro de los problemas que afecta a los vecinos que residen en los alrededores de la ruta en cuestión es la falta de iluminación. La falta de luminosidad es una de las características más lamentables. La “gran oscurana” convierte ese espacio en algo “muy frágil” en lo que respecta a la inseguridad, pues se convierte en foco de la delincuencia apenas cae la tarde. Urge la intervención de la empresa estatal Corpolec para que se aboque a la recuperación de la red eléctrica y las lámparas y del gobierno municipal para que se encargue de lo concerniente a su recuperación absoluta.

Por ahí pasó Gallegos
Julio Sirit, comunicador social y conocedor de la historia de Tumeremo, explica en una forma amplia y detallada lo que realmente representa para los tumeremenses la avenida Sifontes: “Se puede considerar como el punto de partida de la historia contemporánea de Tumeremo. Hay que recordar que, en agosto de 1931, en la avenida Sifontes el escritor Rómulo Gallegos se reunió con un grupo de pulgueros a escuchar sus impresionantes narraciones sobre la existencia del ‘Dios Canaima’, de la intrincada selva guayanesa que representaba para ese entonces la lucha despiadada del salvajismo y el terror y la disputa brutal del caciquismo irremediable que para esa época gobernaba en la cuenca del territorio del Yuruari”, rememora.

¡Estamos a tiempo!
De la buena voluntad de las autoridades no se ha dudado. Sus buenos oficios siempre son esperados por los ciudadanos que deseen ver su espacio de convivencia debidamente conservado y atendido. “Ese pedazo de historia de Tumeremo debe ser recuperado”, insiste el historiador Julio Sirit, quien además considera necesario el esfuerzo conjunto entre el gobierno y la ciudadanía para darle la importancia y vistosidad que la avenida Sifontes se merece por ser un icono histórico de Tumeremo. Rafael Antonio Velázquez