La impunidad reina bajo el control de los piratas de carretera en el sur oriente

0
1661

El abandono de los cuerpos de seguridad en su rol investigativo, ha dado como resultado que la impunidad se posicione, lo que le ha facilitado el accionar delictivo a los piratas de carreteras en las vías del sur oriente de los estados Anzoátegui, Bolívar y Monagas.

Lo controversial de todo esto es que han habido casos en donde uniformados de la GNB y policías estadales han servido de apoyo a esta delincuencia organizada que acaba con vidas humanas y afecta el Producto Interno Bruto de la región, en este caso en especial.

Casos de crímenes recientes

El ataque con bombas molotov a un camión en la ruta Boca de Uchire- Clarines, donde murió el ayudante del camión, Eduardo Molina de 24 años  y con gravísimas heridas el conductor, Rosendo Molina, 54 años  el pasado mes de febrero, abrimos un breve recuento sobre el asalto a camiones en carreteras del oriente y sur del país.

Con el homicidio de un turista de nacionalidad brasileña, Abreu de Lima, 54 años, en el año 2.018 en la vía Cantaura- Kaki- El Tigre, se comenzó a sentir el peso de la delincuencia organizada en el robo a mano armada de transportistas jurisdicción del estado Anzoátegui.

El pasado 1 de noviembre 2.020  en el km 74 de la vía San Mateo Anaco, fue asesinado por el guardia nacional, Bryan Gutiérrez, el ex jefe de personal de CVG Alcasa, Javier Marcano, quien abordo de su vehículo fue asaltado por el uniformado y un cómplice apodado El Chingo.

Un año antes en la vía Los Pinos a la altura del cruce a Soledad fue asesinado un militar retirado, Juan Bermúdez.

Es una constante que no cesa en los piratas de carreteras a quienes no se les ataca con contundencia.

El pasado 24 de diciembre, jurisdicción del suroeste del estado Monagas, la familia Jaramillo, residentes en Puerto Ordaz, estado Bolívar, decidieron pasar las fiestas decembrinas en Tucupita, estado Delta Amacuro. Nunca llegaron a su destino, fueron asaltados en el km 57 Macapaima- Pozos de Sotillo,  por delincuentes fuertemente armados quienes bajo amenazas de muerte, los trasladaron 9 kms hasta orillas del río Orinoco.

La larga caminata, inanición y el psicoterror a que fueron sometidos, le indujo la muerte por infarto al miocardio, a la bioanalista, Alminda Jaramillo, quien fue ingresada sin vida a una clínica privada.

El asesinato de Di Salvo

El caso más reciente fue el asesinato del empresario maderero, Plàcido Di Salvo, muerto a tiros por “ piratas de carreteras “ hace apenas cuatro días. En el km 44 de la vía Puente Orinokia- Makapaima- Pozos de Sotillo, sur oriente del estado Monagas, a eso de las 5 am.

Acostumbrado a viajar muy temprano hasta su aserradero carpintería ubicada en el pueblo de Chaguaramas, una ráfaga de tiros acabó con su vida tras pasar en su camioneta  por la alcabala policial donde dormían sus uniformados tranquilamente, ubicada al frente de la empresa Trillium Terranova . Una testigo sobrevivió milagrosamente, su cuñada y secretaria en la empresa.

Tres sujetos abatidos por cuerpos policiales 

La reacción postmortem  al homicidio del empresario de los cuerpos policiales fue de reacción tardía antes que preventiva como debió ser.

Tres hombres, aún no identificados, le atribuyeron el homicidio de Plàcido Di Salvo, una forma “express” de calmar la presión mediática por conocer los autores del abominable crimen y apaciguar la protesta no solo de los trabajadores del aserradero, sino de la opinión pública en el poblado de Chaguaramas donde era muy apreciado y en Puerto Ordaz, donde residía la víctima.

Uno de los presuntos delincuentes, caído bajo las balas policiales de la DGCIM y el CICPC, fue un sujeto con amplio prontuario policíal quien se escondía en la ranchería de Macapaima, porque era solicitado por el asesinato de un trabajador de la Cervecería Polar. Los otros dos delincuentes fueron abatidos a 70 kms del lugar de la escena del crimen, en la población de Barrancas del Orinoco, del estado Monagas. Se desconoce hasta el momento, la relación delictiva de estos hombres con la muerte del empresario y si verdaderamente eran miembros de una banda de asaltantes de carreteras, la incógnita queda en el ambiente, porque los muertos no hablan. Armando Geuber