La mesa de fin de año queda sin frutos tradicionales

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Pedir 12 deseos en cada campanada de la medianoche para fin de año, comiendo 12 uvas, se ve lejos, ya que no se consiguen los productos o el costo está por las nubes.
Quienes consigan los frutos y puedan costearlos, deberían incluir en uno de sus deseos que las tradiciones no dejen de mermar porque resultan forman parte de nuestra identidad cultural.

El apego a las tradiciones en los venezolanos es muy gratificante, sobre todo en fechas donde lo que más importa es la armonía y el compartir familiar.
Durante 2015, innumerables situaciones han afectado el bolsillo de los ciudadanos. Sin embargo, la crisis económica no ha dejado de ser un obstáculo para satisfacer a las personas, de acuerdo a sus necesidades.

Anota los precios
Las uvas nacionales tienen un costo de mil 200 bolívares por kilo, y entre 2 mil y 2 mil 500 bolívares las importadas. Para Navidad no fueron muy vendidas y, por el camino que vamos, para este fin de año no será distinto.
Osvaldo Galarce, vendedor de frutas, dijo que actualmente no se pueden hacer descuentos en las uvas porque no recibieron la cantidad que solicitaron.
“Apenas recibimos 10 cajas de las que esperábamos y fue porque un amigo nos ayudó. De no ser así no tuviéramos ni un kilo de la fruta. Sí parece estar caro, pero no podemos perder lo que ya invertimos, y en comparación con otros años, no hemos vendido mucho, pero en esta última semana seguro que nos compran”.
Galarce aseguró que desde hace cinco meses no vende manzanas porque cuando las consigue, una sola caja cuesta más de 32 mil bolívares, por lo que prefiere invertir en hortalizas y frutas, como el melón y patilla, que resultan más accesibles para el consumidor, por el bajo costo.

Rituales por desaparecer
Las creencias de las personas no permiten que las tradiciones pasen por debajo de la mesa. Para muchos, el simple hecho de vestir de amarillo o hacer el brindis antes de empezar la cena, es gratificante.
Para celebrar en Navidad y Año Nuevo no importa el color de piel, clase social o religión. Se nota que la hermandad puede más que cualquier diferencia social que se pueda tener.
“En mi familia somos mitad evangélicos y mitad católicos, pero en la mesa lo dejamos aparte, todo lo que hacemos es celebrar ese momento único e inolvidable. Pedimos los 12 deseos acompañados de las uvas, que para este año realmente nos preocupa, pero ya vamos a conseguir solución”, expresó Milagros Ceñades, guayanesa que se encontraba realizando compras en una reconocida frutería de Puerto Ordaz.

Se pueden sustituir
Las tradicionales uvas este año no estarán en todas las mesas de cada familia, pero los ciudadanos se las arreglan.
“Si no es chicha, entonces será limonada”, fue la frase que utilizó Crismary Sánchez, quien se encontraba recorriendo una feria de frutas y manifestaba la importancia de los frutos para acompañar la comida en fin de año.
“No hay manzanas y las que se consiguen están muy caras. Por eso prefiero comprar piña, patilla o mandarina y tener frutas en mi mesa, no las que me gustarían, pero al menos tendré”. Además recalcó que muchos comerciantes se están aprovechando de la situación y tienen todo a un costo muy exagerado.
Sin duda alguna, los ciudadanos no quieren que las tradiciones desaparezcan y dejen de formar parte de la formación cultural de los más pequeños de la casa.
“Mis niños están pequeños y me sacrifiqué para comprar sus estrenos. Ahora, la cena la prepararé con mucho gusto y si no consigo manzana verde para la ensalada, no importa, le coloco de la roja, y si no hay uvas, hay duraznos”, dijo Carmen Guevara.
La manzana verde hace tiempo dejó de existir en el mercado guayanés, asegura Armando Gómez, quien es uno de los dueños de la feria en Alta vista.
“Hace más de 7 meses que no hay manzanas verdes por ningún lado y cuando se consiguen, los vendedores hacen un tipo de subasta y quien ofrezca más plata, las compra”, dijo Gómez.

Frutas para el 31
A parte de las uvas, en la cena de los venezolanos durante el 31 de diciembre es tradicional colocar una bandeja de diversas frutas, entre estos los muy añorados frutos secos, que para este año también están siendo ignorados por los ciudadanos debido a la exquisitez del costo.
El reemplazo de las tradicionales frutas también genera gastos, pero por la cantidad es tolerable. El kilo de mandarina está en 400 bolívares; el durazno en 500; la manzana roja por unidad en 650 bolívares, y la pera en 600, cuando se consigue.
Para este año solo los rituales más sencillos serán los que adopten los ciudadanos: escribirán la carta de los buenos deseos, recibirán el año con un billete en la mano y no lo gastarán en el transcurso del 2016, y tener frutos a como dé lugar.
Los guayaneses esperan retomar el año próximo todo el esplendor de cada una de las tradiciones. Agradecen, solo por la crisis económica, que el 2015 ya esté de salida.

Hay variedad
Por lo caro que esta comprar frutas frescas para este tiempo, los ciudadanos están optando por comprar frutos secos, pero por peso. El maní pelado está en 890 bolívares por kilo; maní garapiñado en 920, y los orejones de manzana en 4.600 bolívares. Esta última parece ser la acompañante de la tradicional ensalada. Se olvidaron de las nueces, frutos que tienen un precio de 4.500 bolívares por kilo. Luisángela Delgado Foto: Samuel Muñoz