La Navidad y el Plan Divino

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Siempre es un especial evento de carácter universal, aunque algunos países, lo celebren con unas características propias, de acuerdo a su cultura y su religión.

Para nosotros los cristianos, de distintas denominaciones, la fiesta de Navidad, festeja la venida del Niño Jesús al mundo, en circunstancias muy particulares y con una misión única y universal. Nada menos que, el Creador del Universo, se dignó dejar su trono de gloria, para entrar en nuestra historia, con el proyecto, donde Dios mismo, se encarna en el ser humano, para rescatar al hombre.

En el desarrollo de ese plan, ese Dios encarnado debía pasar por un calvario de sufrimientos indecibles, vejaciones y muestras de crueldad sobre su humanidad.

De las calles de oro, a las polvorientas calles de Nazareth, de las ricas mansiones celestiales a las humildes casas de su pueblito; de su alto puesto de dirección, al de siervo humilde, de sus vestidos reales, a su humilde túnica, de su culto de adoración, al desprecio irreverente, del ambiente incontaminado y puro, a la contaminación terrenal y pecaminosa.

Sobre todas esas privaciones, la más profunda y dolorosa fue la separación de su Padre, en su agonía, sintiéndose abandonado sin su compañía.

Visto desde este ángulo, la Navidad es el preludio de dos situaciones extremas: el nacimiento y la muerte, que marcan el destino de todos los seres humanos.

La revelación del significado de la Navidad, es del conocimiento general pero no entendida en su profundidad.

La realidad espiritual de este magno evento, permanece entre luces y sombras, porque las culturas, las costumbres y las tendencias de muchos es a verlo superficialmente, celebrando la parte material, con la tendencia a la satisfacción de las exigencias placenteras y algunos excesos reñidos con lo espiritual. Cuando más se agregan las misas de aguinaldos connotadas con parrandas populares y en algunos ambientes eclesiásticos, más escogidos, villancicos clásicos, que elevan el espíritu.

El niño de Nazareth, no encontró posada donde nacer y tuvo que hacerlo en un establo, teniendo por cuna un pesebre.

Nos preguntamos, si ya sabiendo quién es y lo que hizo por nosotros, ¿estamos conscientes de la posada que busca?. Es nuestro corazón. Abramos pues, esa puerta que sólo tiene llave por dentro. Si escuchas hoy su voz, no le niegues la entrada, pues busca tu salvación y ese es el significado de la Navidad. Vino a rescatar lo que se había perdido.

¡Padre!, gracias por tan valioso regalo. Concédenos la gracia de recibirlo, con amor, agradecimiento y fidelidad, dándote la honra, el honor y la gloria por siempre. Amén.

Edilia Mata Rodulfo

Email: ediliamatarodulfo@gmail.com