La nueva mercancía llamada “efectivo”

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2015

Una nueva “mercancía” es disputada y apetecida en el seno de la dinámica comercial y económica de la región y se trata del “efectivo”, o sea, los billetes de alta denominación actualmente en circulación, los cuales se mercadean como pan caliente en el seno de los compradores de oro que operan en el corredor aurífero de los municipios del sur del estado Bolívar, donde la minería artesanal, la más abierta y confiable para estos fines del negocio según nos dicen los entendidos, operan al margen de los controles gubernamentales, pero no aceptan cheques, ni transferencias, ni tarjetas de débito, para vender sus gramas, sólo efectivo y en billetes grandes, que no hagan mucho volumen.

Se advierte en el escenario económico guayanés, la actuación silenciosa pero dinámica, de grupos dedicados a la compra de efectivo, mediante una red que se mueve en los mercados populares de San Félix y Puerto Ordaz, como de otros núcleos urbanos importantes de la región, así también entre  buhoneros, transportistas y demás actores del comercio informal y formal, generando con ello efectos colaterales en la fijación de los precios al consumidor, pues éstos varían según su forma de pago: por punto electrónico, más caro; en efectivo, más barato y con la advertencia de que, billetes de 500, no.

Cotizándose hasta por el triple de su valor nominativo, el dinero efectivo pasó a ser en nuestro país una mercancía única en el mundo y en Guayana, un instrumento para la rebatiña y para el agravamiento de la escasez de dinero que afecta a los ciudadanos no bancarizados e incide en la dinámica normal de la economía, ya que el acaparamiento del papel moneda se orienta hacia el negocio del oro, uno de los más florecientes en esta parte del país, que nos crea un ambiente aún mayor e insostenible de distorsión económica.

Se dice que el “negocio” con el papel moneda comenzó en julio del 2017 y que se intensificó en septiembre, cuando el número de billetes y monedas nuevos, únicamente representaban 7% de la base monetaria y con el impacto devaluador de la inflación y su posterior desenlace en nueva reconversión, la situación fue variando hacia el descarte de los billetes de baja denominación, hasta ubicarse hoy día en “sólo los de un mil para arriba”.

Para el economista Aarón Olmos, una mercancía se hace más valiosa, mientras más escasa es en el mercado y adiciona que el efectivo es fundamental para la compra de bienes y servicios y al no conseguirse, las personas, cuyos empleos requieren movilizar grandes cantidades de efectivo, crean un modelo de negocio para lucrarse. “La definición marxista es que el dinero es una mercancía. Entonces, al final de cuenta lo que tú tienes allí es un producto que se está haciendo escaso porque el gobierno lo propicio”, precisó el experto, declarando para el portal Informe 21.com. NMM