La revolución de los drones autónomos

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“La tecnología de los carros autónomos dista mucho de estar lista. Realmente nadie sabe muy bien cuándo va a llegar esta revolución. Pero lo que sí podemos decir con total confianza es que la autonomía en los drones ya está aquí y estamos listos para entrar al mercado y comenzar a operar. De hecho, ya trabajamos con varias compañías y esperamos estar en espacios urbanos para finales de este año”.

Quien habla es Ran Krauss, el CEO y cofundador de Airobotics, una empresa que ofrece la promesa de volar drones totalmente autónomos para una variedad de usos: desde aplicaciones industriales, pasando por respuesta a emergencias en entornos urbanos, hasta el codiciado mercado de entrega de mercancías (un campo en el que Amazon ha hecho mucho ruido, aunque aún no ha mostrado resultados del todo concretos).

Airobotics podría diferenciarse del apretado mercado de los drones (que incluye más de 1.000 compañías impulsando la construcción y adopción de estos vehículos) en un aspecto clave: es la única empresa, en el mundo, certificada para volar drones autónomos en entornos urbanos.

“Nuestra promesa es autonomía total. Y es obvio y necesario que sea así: uno no puede hablar de 96 % o 98 % de vuelo autónomo. Es todo o es nada. La autonomía soluciona muchos problemas para nosotros, aunque, claro, impone otros desafíos en el diseño del producto”, indica Krauss.

Uno de los retos es la aplicación de un tipo de inteligencia artificial que no admite errores. Krauss está consciente de los riesgos que hay en volar en entornos urbanos y asegura que el factor humano en el diseño de sus protocolos es uno de los factores más relevantes en toda su plataforma.

Si bien el futuro en el mediano plazo para Airobotics es la entrada en las ciudades, su presente es la prestación de servicios en sectores como la minería, la extracción de petróleo o el transporte marítimo. “Hoy hacemos tareas de levantamiento de mapa y análisis topográfico para petroleras o mineras, así como seguridad en puertos y otras instalaciones de transporte, entre otras”, cuenta Krauss.

De acuerdo con la firma de consultoría Price Waterhouse Coopers (PwC), el mercado total de drones puede superar los US$127.000 millones para 2020. La misma consultora asegura que, para ese año, 36 % del total del mercado global de uso de drones se concentrará en el sector de infraestructura.

Airobotics tiene operaciones en Israel y algunos países europeos, pero también en Latinoamérica, en donde presta servicios para una minera en Chile. Según Krauss, “queremos entrar en las ciudades. Y, típicamente, este es un ambiente que se ha imaginado para la entrega de paquetes. Pero creo que lo primero que podrán hacer nuestros drones en estos lugares es la asistencia en emergencias y catástrofes. Vemos un enorme potencial, tanto de mercado, como de impacto en la sociedad”.

La obtención de la licencia para volar en entornos urbanos incluyó la acreditación de miles de horas de vuelo de estos vehículos, así como el diseño de los protocolos y manuales para la aviación civil. Esta tarea la hicieron en conjunto la compañía y las autoridades israelíes.

La compañía nació en diciembre de 2014 y hoy tiene unos 100 empleados. “Desde el principios fuimos conscientes de que teníamos que crear todo desde cero, pues el mercado no era lo suficientemente maduro para proveer los materiales y los servicios que necesitábamos. Así que fabricamos nuestros propios componentes y software, aunque también nos apoyamos en tecnología de otras compañías, como Microsoft (que es uno de los inversionistas de la empresa)”, cuenta Krauss.

El emprendedor defiende su visión de la autonomía: “Tiene mucho sentido y, la verdad sea dicha, es un concepto con el que la industria está largamente familiarizado. Incluso hoy hay camiones y maquinaria totalmente autónoma en minería, por ejemplo. Compañías como Komatsu y Caterpillar ya tienen productos en el mercado que operan sin intervención humana. La autonomía en drones es un asunto que llegó para quedarse. Somos la prueba de ello”. El Espectador