La virgen de los navegaos, turistas y residentes

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La Patrona del Oriente, como también es conocida nuestra Virgen del Valle, celebra su día cada 8 de septiembre, fecha en la que acuden miles de peregrinos a venerarla en su santuario ubicado en el Valle del Espíritu Santo.


La imagen llegó a Cubagua (Nueva Cádiz) en el año 1530, pero pocos años después, el 25 de diciembre de 1541, un huracán arrasó la Isla y con ella la iglesia donde estaba la imagen de la Virgen. Al salvarse milagrosamente la imagen de la Virgen, los pobladores de Cubagua decidieron ponerla a salvo de nuevos cataclismos, llevándola en 1542 a una hacienda en El Valle del Espíritu Santo, donde le construyeron una pequeña ermita. Con el paso del tiempo el lugar dio el nombre a la imagen, que comenzó a llamarse la Virgen del Valle.

La Virgen del Valle es también conocida como la Patrona de los marineros, y siempre la invocan antes de zarpar o lanzar la red.
Actualmente el Gobernador Carlos Mata Figueroa aprobó el proyecto para la construcción del nuevo y gran Santuario de la Virgen del Valle, cuyo movimiento de tierra debería arrancar a finales de este año o principios del 2016, para dar acogida a los miles de fieles que van tanto desde Margarita como del resto del país a venerar nuestra virgencita.

Muchos que no conocen la popular imagen, al llegar a la isla se maravillan con su presencia. El candor y la paz que emana desde su imagen hace sentir tranquilidad, placer y regocijo a quienes la aprecian, por ello presuntamente muchos de los que llegamos a la isla nos quedamos maravillados ancladas en la perla del Caribe; con el paso de los años y sin darnos cuenta hasta pensamos que nacimos aquí, incluso muchos terminamos nuestros días en este que es nuestro hogar a pesar de pensar regresarnos a tierra firme tan pronto llegamos.
Por eso la palabra «navegao» no es cónsono con los que venimos de otras tierras porque sentimos la isla y el estado igual o más que los nacidos aquí, por esa irradiación sobrenatural que sobre nosotros emana la querida virgen.

En mi caso, son muchos los favores que debemos a la Virgen del Valle y a Jesús de Nazaret; al llegar aquí nuestra vida tomo otro rumbo, más tranquilo a pesar de mi hiperquinetidad, más agradable y placentero; mi madre quien padece de Cáncer ha sobrellevado tal enfermedad sin muchas complicaciones, mi padre goza de buena salud; a pesar de solo tener nuestra esposa e hijos en la isla y faltarnos la enorme familia que conformamos, encontramos seres extraordinarios como los Margariteños que nos han sabido acoger como su familia. Aquí hemos invertido nuestros recursos y ver a nuestros hijos (Reianaly y Reinaldo José) alcanzar sus objetivos con enorme satisfacción. Por eso y mucho más: ¡Gracias Virgencita del Valle!.