Las alternativas del Presidente

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La oposición no sabe calcular los tiempos en política. El error de Henry Ramos Allup al establecer seis meses para salir del Gobierno de manera constitucional, evidencia que no estaban preparados para asumir la mayoría en la Asamblea Nacional, por el contrario, su única estrategia sigue siendo la vía violenta, pero el Gobierno ha toreado los golpes.

 

A estas alturas, el principal logro de Hugo Chávez sigue siendo la Constitución, y la oposición no participó en su gestación, no la conocen, la subestiman, y no se dan cuenta de que no hay mecanismo constitucional para sacar al Presidente o cambiar el Gobierno en seis meses.

Por esa razón, Jesús “Chúo” Torrealba aclara que no son seis meses, que necesitan año y medio. En ese tiempo piensan cambiar las instituciones claves que les faciliten el golpe de estado, y la primera institución es el Tribunal Supremo de Justicia. En la MUD no son pendejos, saben que Leopoldo López puede ser cualquiera de ellos y cuando están más alterados terminan reculando. Sin embargo, tienen mejor posición que el Gobierno, pues pueden cocinar el golpe a fuego lento.

Así que las alternativas del presidente Nicolás Maduro se complican, sin desconocer que siguen siendo alternativas. Hay objetivos urgentes: recuperar los precios del petróleo, lograr una industrialización que desarrolle una economía productiva que genere ingresos importantes para el Gobierno. Y el principal obstáculo para ese segundo objetivo es el sectarismo político y la corrupción. El sectarismo ocupa los espacios políticos estratégicos con familiares y cómplices, grupos comprometidos entre sí para obtener beneficio individual. Se evidenció en las candidaturas del Polo Patriótico a la Asamblea Nacional. Se dice que hubo abstención de una militancia molesta por la guerra económica, no deja de ser cierto, pero no es la única causa. También sucedió que la gente no creyó en los candidatos porque sabía que no eran honestos. Nadie comenta este punto, nadie ha presentado la renuncia, y cuando se hacen las críticas se neutralizan con la excusa de no a la autoflagelación. Lo que resulta una contradicción, porque si admites que hay corrupción y que hay sectarismo, entonces debes patear algunos culos, pero estos siguen pegados en las sillas.

Me pregunto si la Operación Gorgojo puede lograr en corto tiempo una mejor distribución de los productos, reducir el bachaqueo y que la gente compre a precio justo. Es difícil, porque hay cómplices de todos los colores, oposición, guardia nacional (que son los más señalados), policías, gobernantes, funcionarios, dirigentes del partido, etc. Pero la corrupción es consecuencia, no causa, así que en menos de seis meses o un año y medio como dice Chúo, el presidente Maduro debe diseñar un mecanismo integral que garantice la transparencia en la distribución y venta a precios justos, además de dar ejemplo con el castigo a los corruptos y olvidarse del “casa por cárcel”. Ejecutar con eficiencia los proyectos que anuncia y que los mismos funcionen con eficiencia.

El riesgo al atacar la corrupción es que engorda las filas de la oposición, pues automáticamente se disfrazan de presos políticos.

En las empresas básicas del estado Bolívar, un dirigente sindical afirmó según reseñan algunos periódicos, que estaban cansados del militarismo en las empresas, y en las zonas mineras también deberán enfrentar uniformados asociados con grupos armados. Todo eso debe resolverse en menos de seis meses. ¿Se puede?, claro que se puede, solo se necesita testosterona.

davidjavier18@gmail.com