Las minas de Guasipati: Donde nacieron los pranes

La masificación de la pequeña minería en casi todos los pueblos del estado Bolívar, en reservas forestales y reservorios de agua, ocurrió en los últimos 17 años con gobernantes de proceder mafioso extendido a las minas

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Guasipati, en tiempos de Raúl Isaías Baduel como Jefe Militar en esa jurisdicción, a finales de los años 80, era un pueblo apacible, sin mayores sobresaltos que los causados por el cura Ramón Fajardo bailando en cuanta fiesta de matrimonio y bautizo lo invitaban sus feligreses.

En este siglo, “mineros y malandros de Vista Al Sol, conocida zona roja de San Félix, elevaron el índice delictivo, causa del vandalismo que originó los saqueos del 17 y 18 de diciembre acabando con los comercios de este pueblo, de gente que salió de aquí en autobuses y camiones para Upata y El Palmar con la intención de hacer lo mismo, hay más de 70 detenidos”, señaló una fuente policial.

 

Rentable anarquía controlada

“La masificación de la pequeña minería en casi todos los pueblos del estado Bolívar, en reservas forestales y reservorios de agua, ocurrió en los últimos 17 años con gobernantes de proceder mafioso extendido a las minas, en razón de grandes beneficios que reciben personeros del gobierno por concepto de esta actividad ilícita perpetrada en aparente anarquía”, explicó un ingeniero forestal de dilatada trayectoria regional.

“Los malandros ejercen el dominio total en las minas, como lo hace un pran y su carro en una cárcel, de hecho, se conocen como pranes de las minas”, reseñó un ex guardia nacional residenciado en La Victoria; agregando, “se les dice malandros a grupos armados con presencia en todas las minas, además intervienen la actividad comercial y la vida de las poblaciones cercanas cobrando vacuna”.

“El gordo Bayón, de Vista Al Sol, un sindicalista privado de libertad con medida cautelar que le prohibía salir del estado Bolívar, liquidado en Caracas después de reunirse con el Presidente de la República, controlaba la mina Las Vainitas con un ejército de malandros, ese sería el origen del pranato minero”, según un abogado penalista.

“La población carcelaria paga causa, la población minera paga vacuna para poder trabajar y, como en las cárceles, la ley, la letra, la impone el pran”, concluyó.

 

“…tienes que dejar que la vida te sane”

 

Despuntaba el alba, anunciada por el ruido en las cocinas de la ranchería, cuando salían como de la nada mineros y “malandros” portando armas largas, dispersándose por excavaciones, garitas, molinos, plantas ripiadoras y tanques de agua regados en una sabana de cotizados pastizales en otra época, a donde llegamos el 28 de diciembre, provenientes de El Palmar, por una carretera que atraviesa Santa Rosa y El Cintillo, tan deteriorada como las vías que conducen a las minas al poniente de Guasipati.

Transcurría la tarde del viernes 30 de diciembre, una explosión perturbó los alrededores de la Plaza Bolívar de Guasipati, a pocos metros, en el edificio de un árabe conocido como “Ju”, “le lanzaron una granada a gente de los malandros de Las Vainitas, tienen una oficina ahí, son los que cobran vacuna en el pueblo, 2 gramas -gramos- mensuales o más, y fijan el precio del oro; los atacantes escaparon, seguro eran sus rivales, los malandros de Cicapra”, relató un ex sidorista de la Ruta 4 de Vista Al Sol.

También controlan otras minas, encaminados por La Maracucha, dueña del restaurant”, aludió un moreno ceñudo de San José de Cacagual, quien trabajó en Alcasa.

“Capitán tiene conexiones en el gobierno que lo protegen, a comienzos de diciembre su gente hizo una reunión en la Plaza Bolívar, fuertemente armados, sin relación de riesgo para esos sujetos”, sostuvo una fuente de inteligencia.

Cicapra, pegada a una montaña, prácticamente es un pueblo, tienen médico, queda por los lados del Sector Camature, incluye el Caolín, ubicada en lo alto de la montaña, “donde Maikel es el jefe, hijo de la señora Teresa, al igual que Flor y Angi, ellos son los dueños”, dijo una enfermera de la Parroquia 11 de Abril trabajando de cocinera; “viven en el Sector El Paraíso, con propiedades y negocios en otros estados como Yaracuy, de ahí y Valencia.

 

Oro rojo rojito

José Alejandro Martínez, Alcalde chavista-madurista del Municipio Roscio del estado Bolívar, “uno de los consentidos del gobernador, duerme en el Comando de la Guardia, siempre lo custodia esa fuerza y la policía, dicen que, porque trabaja con la gente de Las Vainitas, donde tiene molinos, una planta ripiadora y tanques de agua, que maneja a través de Baltazar y El Chino, al que hace poco le dieron 2 tiros.

Uno de sus socios, el árabe Mamut, que también tenía molino en esa mina, murió en extrañas circunstancias, saquearon todas sus propiedades y la familia fue obligada a irse de Guasipati, ´se comió la luz´, dicen todos”, apuntó un militar activo.

“En estos días -añadió el efectivo castrense- destituyeron casi a todos los jefes policiales de la zona, motivado a riquezas que no pudieron justificar. Existe la tendencia de los organismos de seguridad, incluyendo a la OLP, a convertirse en instrumentos extorsivos, cuyos efectivos a veces se equivocan y terminan muertos, recientemente asesinaron a 2 policías en El Miamo”.

 

Nota: Por razones de seguridad se omitieron los nombres de las personas que colaboraron en la realización de este artículo, muchas residenciadas en sectores de San Félix.

En la próxima entrega, Día de Reyes en las minas de El Manteco

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